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EL RINCÓN

Preguntas para mentes en formación

Eliacer Cansino ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con Una habitación en Babel

El escritor Eliacer Cansino (Sevilla, 1954) repasa en su despacho el Diccionario de la Lengua Española de la RAE. "Siempre me han gustado los diccionarios porque son como los constructores de catedrales. Son anónimos y dejan un edificio magnífico", comenta el autor, que ha obtenido el último Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con la novela Una habitación en Babel (Anaya). El despacho de su piso de Tomares (Sevilla) está lleno de libros y discos. "Es un lugar de trabajo placentero. El trabajo de la literatura tiene esa doble función: por un lado, es un esfuerzo y, por el otro, es un disfrute. Es un lugar de recogimiento, de privacidad, de inspiración...", afirma este catedrático de Filosofía en un instituto de San Juan de Aznalfarache (Sevilla). Las horas de escritura de Cansino están condicionadas por su trabajo docente y la vida familiar. "Por la mañana doy clases. Escribo cuando puedo. Aprovecho fundamentalmente las tardes. Espero con cierta inquietud a que una idea me atrape de forma vertiginosa. Y cuando eso ocurre, me entrego a la escritura de manera continuada. Suelo trabajar dos horas con intensidad y después releo y corrijo lo que estoy escribiendo. No tengo planificadas mis horas de trabajo. Están casi sometidas a la vida familiar", afirma el escritor, que está casado y tiene tres hijos. "Cada vez trabajo más a partir de una imagen inicial o una idea atrayente que me conmueve. Y a raíz de esa idea el acto de escribir define el camino de los personajes. Intento imitar a la vida en cuanto que los propios personajes de la novela y yo mismo no sabemos adónde vamos. Mi novela es una obra abierta en la que yo mismo intento descubrir qué es lo que quería decir", explica.

Una habitación en Babel tiene como escenario un edificio en el que se hablan distintas lenguas y en el que, a veces, las personas no pueden entenderse. Los conflictos de celos entre adolescentes y de integración en el grupo se mezclan con los producidos por la pobreza y la incomunicación. "Babel también hace referencia a la propia confusión en que vivimos los seres humanos. Cada uno de nosotros es una Babel en la que conviven muchos yos distintos con sus preocupaciones. A través de los personajes intento afrontar problemas existenciales que me interesan. Son los problemas eternos del ser humano: la soledad, el sentido de la vida, la trascendencia, la dignidad... Todas esas cuestiones que se encuentra un hombre cuando está a solas y reflexiona sobre sí mismo", concluye el autor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de diciembre de 2010