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Objetos de arte nacidos en la basura

Drap-Art, el Festival Internacional de Reciclaje Artístico, reúne más de 100 obras

Una docena de cobras situadas en círculo y en actitud de ataque defienden un montón de billetes. Es imposible cogerlos sin que una de las serpientes te pique y descargue su potente veneno. En realidad, los reptiles son corbatas almidonadas de diferentes colores que forman parte de la obra Mercado Financiero, de Alberto Carvajal. Del mismo artista madrileño es Civilización, una esfera de un metro de diámetro formada por objetos de metal perfectamente reconocibles: llaves, ruedas, planchas, alicates y un largo etcétera. Las obras forman parte de la séptima edición del Festival Internacional de Reciclaje Artístico, Drap-Art, que hasta el próximo 9 de enero puede verse en el CCCB de Barcelona.

"Es normal la crítica al sistema económico o la crisis actual", explica Tanja Grass, directora de Drap-Art, la entidad que ha seleccionado un centenar de obras de los 300 proyectos presentados.

Los materiales usados para crear las obras son de lo más variopinto: corcho para formar animales voladores, como los de Jorge Fabián Castillo; cintas de casetes para crear lámparas, como la de Vanesa Moreno Serna, y los cráneos de animales del americano Brian Dettmet; quiméricos muñecos de plástico y piezas de metal que crea el milanés Andrea Petrachi; bombonas de butano que el argentino Armengol Tolsà modela con humor y que titula: Caos, Pandora o Hamlet, o los tetrabriks de la chilena Javiera Ovalle con los que ha creado una enorme serpiente que atraviesa los muros del edificio. Entre los materiales no faltan las teclas de piano, encendedores de un solo uso, CD, lupas, bolsas de plástico, cuerdas, incluso pan y plátanos que aparecen en algunas de las obras.

También se exponen audiovisuales, como Tengo raíces pero floto, del Estudio Nómada, donde aparece una especie de ballena de plástico, ilustración y animación. Este año es el segundo en el que los alumnos barceloneses de primaria y secundaria participan con sus trabajos, con una docena de trabajos con el cartón como hilo conductor.

Entre las actividades paralelas se han programado conferencias, perfomances, un ciclo de cine sobre medio ambiente, y en el hall del CCCB, los tradicionales talleres en los que se pueden construir instrumentos con objetos que hay por casa, de arte correo, de creación a partir de botellas de plástico o de marionetas reciclando infinidad de objetos; un mercadillo donde comprar joyas y objetos de decoración a precios muy asequibles. Todo para reivindicar lo que defiende Grass: "lo que es basura para muchos puede acabar siendo arte" (www.drapart.org).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 2010