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Experiencias en la Red

Si hace tiempo la blogosfera (tebeosfera en este caso) relevó a las arties Cimoc, 84 o Víbora -extintas revistas de cómics de los noventa-, ahora las tabletas digitales y los smartphones revolucionan los tebeos. Mientras el público lee, en inglés, francés y pocos en japonés, en uno de sus gadgets, las editoriales españolas piensan cómo enfrentarse al reto.

"Descaro en cantidades industriales". "Increíblemente molón". Con estas críticas se presenta la serie de cómics Scoot Pilgrim, pertenecientes a los blogs La Cárcel de Papel y La Torre del Reloj. "Miro varias bitácoras de cómics. En la Red se genera una experiencia compartida, una comunidad", cuenta Jaime Fernández, que empezó hojeando Don Miki, se hizo fan de La Patrulla X y a sus 30 años le apasionan las novelas gráficas. Forma parte de esa comunidad que reflexiona en la Red y empieza a leer (mucho) online.

Comixology es una de las aplicaciones de iPhone para ver cómics (hay varias e incluso Marvel y DC tienen las suyas). En sus estanterías: The walking dead (publicada en EE UU casi simultáneamente en papel y en digital) o Drácula, de 1972. Los títulos se pueden comprar y algunos descargar gratis. "Vamos a salir con cuatro títulos de pago", cuenta Laureano Domínguez, editor de Astiberri, que quiere pasarse al digital con la plataforma Es de Cómic. Su propuesta: crear un espacio de venta de cómic digital en castellano. Todo antes de que aparezcan en iTunes traducidos (en inglés ya se venden). La plataforma trabaja en Koomic. Una aplicación que lleva meses lista y que, tras un par de retrasos, se estrenará a finales de noviembre.

Casi tres mil títulos se publicaron en España en 2007, según la Asociación de Autores de Cómics. EE UU y Japón dominaban el 70% del mercado; Europa y España se repartían el resto. Ocurre lo mismo en digital sin editoriales online en castellano. "No vamos a hacer como las discográficas y nos vamos a adaptar al nuevo medio. Queríamos salir antes del verano pero cuesta", asegura Alex Samaranch, director de Es de Cómic. Su joker particular: los porcentajes de beneficio. Una discusión que llega a los precios: algunos volúmenes virtuales costarán lo mismo que una edición física, otros se pagarán un 60% más baratos. "El mundo online permite reconectar con el lector, la prepublicación y fomenta la mitomanía", explica Samaranch. Tendrá que darse prisa. Igual cuando quieran sacar el último de The Unwritten en castellano, parte del público ya se lo habrá leído en el iPad. En inglés y con subtítulos, eso sí. Cómic en pantalla grande, en versión original y subtitulado: una revolución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de diciembre de 2010