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Entrevista:JEREMY NEWMAN | Consejero delegado de BDO

"La auditoría no ha contribuido a la crisis"

Son los siguientes en subirse al estrado de los acusados. Después de las agencias de rating, los bancos, los fondos de alto riesgo (hedge funds) y algunas autoridades de supervisión, les ha tocado el turno. Las auditoras, hasta ahora, se habían librado de dar explicaciones sobre su responsabilidad en el desastre financiero que padecemos. Sin embargo, Bruselas no quiere que se vayan de rositas. Para ello ha puesto sobre la mesa el Libro Verde -con el educativo título de Política de auditoría: lecciones de la crisis-, con el que pretende reformar el mercado auditor en Europa, cuya independencia y fiabilidad en sus informes, según la Comisión Europea, presenta muchas dudas. De fondo, una medida de gran calado. Terminar con el oligopolio -controlan el 70% del mercado- que las cuatro grandes firmas (KPMG, Deloitte, PricewaterhouseCoopers y Ernst & Young), conocidas como Big Four, ejercen en Europa.

"Es fácil decir: 'Debiste verlo', pero personas que estaban delante de nosotros no lo vieron"

"La auditoría no ha cambiado para ser más eficiente en un mundo global"

A este escenario acude Jeremy Newman, responsable de BDO, la quinta auditora del planeta, a quien esta propuesta europea le cuadra como un balance. Aunque de él también se esperan algunas respuestas.

Pregunta. Con la experiencia de poder mirar por el espejo retrovisor, ¿hasta qué punto han sido responsables las firmas auditoras de la crisis financiera?

Respuesta. No se trata de un asunto de las auditoras, sino de la economía en su conjunto. La pregunta real no es si la auditoría ha contribuido a la crisis, algo que no creo. La verdadera pregunta es qué hubiera podido hacer la auditoría no ya para prevenir la crisis, sino para, al menos, avisarnos de que esta situación se acercaba. Creo que se puede auditar en adelante de una forma diferente para ayudar a prevenir crisis similares.

P. Sí, pero es complicado entender por qué las auditoras, estando en primera línea, pues verificaban las cuentas de los grandes bancos, fueron incapaces de ver el desastre que se avecinaba.

R. Diría dos cosas. La primera es que nadie sabía lo que se avecinaba. Los reguladores, los bancos, los Gobiernos... nadie vio lo que iba a suceder. De modo que es fácil decir: "Tú estabas en el frente y debiste verlo", pero personas que estaban por delante de nosotros no lo vieron. La segunda, y la más importante, es que actualmente la auditoría mira mucho hacia el pasado. Informa acerca de cómo estaban las cosas hace un año. Es un modelo que responde a una época en la que los negocios no estaban globalizados. Pero ahora la información y las situaciones suceden mucho más rápido. El problema es que el modelo de la auditoría no ha experimentado grandes cambios que lo hagan más eficiente en un mundo global y mucho más complejo.

P. ¿BDO auditaba a alguno de los bancos o entidades americanas que necesitó ayuda pública?

R. No auditamos a ninguna.

P. ¿A qué debe su buen ojo?

R. Es complicado responderle. Creo que, sobre todo, se debe a que tenemos ciertos procedimientos para seleccionar el riesgo.

P. Bruselas ha propuesto una batería de medidas que en la práctica aumenta exponencialmente el control sobre las auditoras. ¿Qué opinión le merece?

R. El Libro Verde es bueno para nosotros. Primero, porque expone una visión general sobre este tema, en el que se ve la evidente concentración del mercado, y segundo, porque los cambios se hacen de manera paneuropea. España no puede cambiar por sí misma, ella sola, como no lo pueden hacer Alemania o Reino Unido. La UE sí puede hacerlo, porque son los cambios en toda Europa los que tienen impactos en los países. Y creo que si Europa presenta propuestas para modificar ciertos aspectos de la industria auditora, EE UU le seguirá.

P. ¿De verdad está de acuerdo con todas las modificaciones que plantea el Libro Verde? Es difícil de creer, pues supone un cambio radical en su negocio.

R. Por supuesto que no estoy de acuerdo con todo. Pero, por ahora, el Libro no da respuestas, solo plantea preguntas, y no estoy en contra de ninguna de ellas. Algunas son bienvenidas, otras serán muy difíciles de contestar, y otras no nos suponen preocupación, pero és importante que todas se formulen. La propuesta de que las Big Four no son las únicas compañías capaces de auditar a grandes corporaciones me parece un buen planteamiento.

P. ¿Con qué cambios del Libro Verde no está de acuerdo?

R. No es bueno que la firma auditora tenga que rotar cada cinco o seis años de cliente. El único país de la Unión Europea con esta política es Italia. Y lo que sucede es que cuando las compañías cambian, por ejemplo, de BDO a una Big Four, ya se quedan en su ámbito. Rotando entre ellas. Por eso la concentración en el sector es mayor en Italia que en el resto de países de la UE. Así que no respaldo el sistema de rotación. Pero ahora mismo una de las cosas más importantes es que seamos capaces de atraer a la profesión a personas altamente cualificadas, porque puedes tener todas las leyes del mundo, toda la regulación, pero si no tienes gente válida, el negocio no funciona.

P. ¿Van a ser posibles los cambios ambiciosos que plantea Bruselas teniendo en cuenta el control e influencia que las Big Four ejercen sobre el mercado?

R. Tengo que creerlo. Ahora mismo el Libro Verde es muy claro y explícito, dice que solo hay cuatro grandes fuerzas y es necesario hacer algo al respecto. Sé, porque las conozco, que las Big Four están en desacuerdo. Pero los cambios llegarán. No va a suceder la semana que viene. Es un proyecto a largo plazo, pero posible. Hay lecciones que aprender de la crisis; una de ellas, que tener un informe de una Big Four no garantiza nada.

P. Es muy crítico con sus principales competidores. ¿Cómo es su relación con ellos?

R. Buena. Nos vemos unas cuatro veces al año. Hay muchos asuntos en los que coincidimos. Mis precauciones acerca de la rotación, el exceso de regulación, la estandarización de la auditoría en Europa o la búsqueda de candidatos muy cualificados las tienen también ellos. En un 80% de los temas estamos de acuerdo, pero en el resto hay visiones distintas.

P. Pero ¿de verdad el tamaño es indispensable para auditar a una gran corporación?

R. Hagamos lo que hagamos en el aspecto de la competencia, vamos hacia compañías más grandes. Y de nuevo es algo complejo, porque necesitas tener cierto tamaño para auditar a algunas grandes empresas. Ahora hay un número limitado de pequeños competidores que puedan efectuar este trabajo. En China, por ejemplo, el mercado crece muy rápido. El Gobierno chino, no sé por qué razón, quiere tener diez grandes auditoras. Ni treinta ni cuarenta, pero tampoco solo tres o cuatro. Y estamos creciendo en China más rápido que en ningún país europeo porque el funcionamiento del mercado lo hace posible. Cuanto más abierto está el mercado, cuanto más justa es la competencia, mejor nos irá. Y cuanto más abra la Comisión Europea el sector, mejor para nosotros. Ganaremos más que ahora.

P. ¿Es razonable que una compañía audite los resultados de una empresa y a la vez le ofrezca servicio de consultoría?

R. No es una cuestión de blanco o negro. Hace diez años, sin duda, la implicación de las auditoras con sus clientes en este aspecto era excesiva. Pero ¿es apropiado para una auditora prestar asesoría fiscal al tiempo que se audita? En mi opinión, sí. Se reducen los costes y es más eficiente.

P. En la práctica, estos cuatro grandes controlan el 70% del mercado europeo, según Bruselas. ¿Este porcentaje se ha conseguido por su habilidad comercial o por una especie de inercia que retroalimenta el oligopolio?

R. Por ambas causas. También hay que entender cómo fueron creadas y cómo eso influyó en ellas. Si miramos atrás y vemos cómo las ocho grandes firmas iniciales se convirtieron en siete, en seis, en cinco y, al final, en cuatro, ha sido más por motivos comerciales que por los clientes. Le daré un ejemplo. Cuando Arthur Andersen cayó [implicada en el escándalo Enron], hablé con uno de sus socios, al que conocía bien, y me contó su situación. Le dije que hablase con su equipo y se viniese a BDO. Me contestó que podrían unirse a nosotros, pero que todos los grandes clientes que tenían querían estar en una Big Four.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de noviembre de 2010