El Cervantes también llevará la cultura gallega a sus sedes

Villares cierra un acuerdo similar al que firmó con el Camões

Apenas dos semanas después de que el Consello da Cultura Galega firmase con el portugués Instituto Camões un acuerdo de colaboración para difundir la creación gallega en sus centros internacionales, el Cervantes, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores español, ha hecho lo propio. Ayer, en Santiago, la presidenta del centro, Carmen Caffarel, se reunió con su homólogo Ramón Villares para rubricar un protocolo que "abre nuevas vías para difundir la pluralidad cultural y lingüística española".

Como en el caso del Camões, tampoco esta vez hablaron de actividades concretas. "Se trata de aprovechar la red de centros del Cervantes [más de 70 por el mundo] para visibilizar la pluralidad de España", resumió Ramón Villares. Aunque ambas instituciones manejan el centenario del nacimiento de Álvaro Cunqueiro, el año que viene, a modo de iniciativa conjunta, nada más está en proyecto. "Una exposición, un ciclo literario, películas, música, hay muchas formas de presentarse al exterior", añadió Villares.

"Abrimos vías para difundir la pluralidad cultural española", dice Carmen Caffarel

No será la primera vez que el Consello da Cultura y el Cervantes compartan labores, pero sí la primera que formalicen la relación. "Ha habido acciones puntuales", explicó Caffarel, "este convenio entra de lleno en la obligación y la devoción del Cervantes de llevar por el mundo la realidad plurilingüística y pluricultural de España".

El protocolo, definido por el responsable del Consello como de "geometría presupuestaria variable", resulta válido para los próximos tres años. Según el texto firmado, la divulgación y conocimiento del gallego, la planificación de actividades culturales o la implicación de las empresas de Galicia son algunas de las cláusulas convenidas por las dos instituciones.

Los contactos entre Consello y Cervantes comenzaron hace dos meses. "Siempre hubo buenas intenciones", recordó Ramón Villares, "pero nunca se había firmado un compromiso; la profesora Caffarel estaba en antecedentes y no había ninguna disputa, al contrario". El antecesor de la presidenta del Cervantes, el coruñés César Antonio Molina, bautizó la biblioteca del centro de Damasco con el nombre de Álvaro Cunqueiro. El hecho fue mencionado ayer en varias ocasiones a modo de ejemplo de la preocupación del instituto estatal por lo gallego.

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