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ELECCIONES CATALANAS | Faltan 6 días

Mas pide el apoyo de Montilla si quiere evitar un pacto entre CiU y PP

El líder nacionalista acepta ahora un debate cara a cara con el del PSC

Si el panorama político que arrojen las urnas el próximo domingo se asemeja al debate televisado que anoche reunió a los seis candidatos a la presidencia de la Generalitat, Cataluña será ingobernable a partir de la semana que viene. El envite de los aspirantes de los cuatro partidos minoritarios impidió ver ayer en TV3 la contraposición de ideas de los dos que tienen más posibilidades para llegar al Gobierno, el socialista José Montilla (PSC) y el nacionalista Artur Mas (CiU). Estos solo rivalizaron tímidamente en recetas contra la crisis, y no fue hasta el final del debate que tomaron protagonismo. Mas lo logró pidiendo el apoyo del PSC a su investidura como presidente si los socialistas quieren evitar que pacte con el PP. Montilla logró el compromiso de Mas a mantener un debate cara a cara antes del domingo.

Las interrupciones constantes del candidato de Ciutadans, Albert Rivera, dificultaron un discurso ordenado y pusieron a prueba los nervios de Montilla. Rivera exhibió un frente casi perfecto con la líder del PP, Alicia Sánchez Camacho, para acabar con toda discriminación positiva para el catalán en la escuela y la Administración.

El debate comenzó con buenos propósitos de todos los candidatos para centrarse en la crisis y el paro, que, aseguraron, es lo que más preocupa a los ciudadanos. Pero los asuntos identitarios, en especial el catalán, las multas lingüísticas y el derecho a la autodeterminación acabaron por monopolizar el intercambio. Fueron precisamente los partidos que aseguran no estar interesados en estos asuntos, PP y Ciutadans, quienes más azuzaron con ellos. Fue también Ciutadans el único que sacó a colación el asunto de la corrupción en el Palau y el caso Pretoria, la trama que investiga la Audiencia Nacional y que afecta a una veintena de cargos municipales socialistas, a ex dirigentes de la Generalitat de CiU y a empresarios. Rivera acusó directamente a Convergència y al PSC de robar a los catalanes. Mas rehuyó el asunto diciendo que serán los jueces quienes decidan.

El debate fue especialmente animado en su recta final. Primero cuando Mas respondió, o casi, a la pregunta con la que Montilla le ha venido martilleando toda la campaña: ¿Pactará usted con el PP para ser presidente de la Generalitat? El líder nacionalista respondió con un reto: "Si de verdad le preocupan tanto los pactos de CiU con el PP, facilite la investidura del más votado". Los desafíos no terminaron aquí. Los socialistas han criticado a Mas durante toda la campaña por rechazar la celebración de dos debates cara cara con Montilla, uno de ellos en castellano. El líder socialista retiró anoche este último condicionante para forzar el sí de Mas. Y lo obtuvo. "Podemos hacer el debate cuando quiera", dijo para desespero de los otros cuatro candidatos.

Un difícil diálogo a seis bandas

- José Montilla (PSC). "Yo no aceptaré los votos del PP. ¿Hará usted lo mismo, señor Mas?"

- Artur Mas (CiU). "Si tanto le preocupan los pactos de CiU con el PP, apoye al más votado"

- Joan Puigcercós (ERC). "Reclamemos el concierto en Madrid. Si no lo logramos, diga ahora que va a convocar un referendo"

- Alicia Sánchez-Camacho (PP). "Los demás, señor Mas, también somos Cataluña, y algo tendremos que decir"

- Joan Herrera (ICV-EUiA). "Un Gobierno plural de izquierdas es la mejor opción"

- Albert Rivera (Ciutadans). "Quien hace los 'casos Palau y Pretoria' no son andaluces"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de noviembre de 2010

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