Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:REAL SOCIEDAD 2 - ATLÉTICO 4 | FÚTBOL | 12ª jornada de Liga

El Atlético resucita en Anoeta

Agüero y Forlán voltean a la Real Sociedad en un partido eléctrico de principio a fin

La Real Sociedad, más que en chino como decía irónicamente Quique Flores como un elogio, habla claro y alto. Sus salidas son briosas, casi imparables, de esas que encajonan al rival y le obligan igualmente a sufrir y descifrar qué crucigrama le plantea el equipo de Lasarte. Suele ser media hora de chaparrón al amparo del sacrificio de sus mediocentros, Rivas y Aranburu, y a la habilidad de sus cuatro delanteros: Prieto y Griezmann por los costados y Zurutuza y Llorente por el centro.

El técnico del Atlético se lo temía e intercambió las posiciones de Perea y Ujfalusi confiando en que la rapidez del primero frenara la velocidad del joven Griezmann. Invento fallido. Durante la media hora eléctrica de la Real, el francés puso el voltaje al partido y fundió al defensa colombiano, incapaz de atajar sus travesuras. En una de ellas, Griezmann centró con la pierna derecha, su presunta mala, y Llorente aprovechó el malísimo marcaje de Ujfalusi para abrir el marcador. El barco defensivo de Quique se había ido a pique y el Atlético naufragaba, incapaz de dominar el centro del campo, tembloroso en la defensa y ausente en el ataque, con Agüero y Forlán como dos nadadores hacia ninguna parte, ensimismados en el disparo.

REAL SOCIEDAD 2 - ATLÉTICO 4

Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, González, De la Bella; Rivas, Aranburu (Sarpong, m. 82); Xabi Prieto, Zurutuza, Griezmann (Markel, m. 64); y Llorente (Tamudo, m. 77). No utilizados: Zubikarai; Labaka, Elustondo y Viguera.

Atlético: De Gea; Perea, Ujfalusi, Godín, Antonio López; Reyes, Suárez (Raúl García, m. 77), Tiago, Simão; Agüero (Costa, m. 84) y Forlán (Assunção, m. 90). No utilizados: Joel; Valera, Domínguez y Mérida

Goles: 1-0. M. 12. Llorente. 1-1. M. 71. Forlán. 1-2. M. 80. Agüero. 1-3. M. 83. Agüero, en fuera de juego. 2-3. M. 82. Rivas. M. 93. 2-4. Simão, de penalti.

Árbitro: Ayza Gómez. Amonestó a Ujfalusi, Aranburu, Suárez y Markel.

Unos 24.000 espectadores en Anoeta.

A los delanteros rojiblancos les bastó un rato para resolver

Tuvo más ocasiones la Real mientras mantuvo su luminosidad fluorescente. Hasta que se le apagó la luz de pronto. Mario Suárez y Tiago desenchufaron el centro del campo, aunque quizás tuvo mucho que ver en el asunto el desgaste de los locales. Mantener ese ritmo vertiginoso era una misión imposible y, a poco que vio la luz, el Atlético se adueñó del balón y, por tanto, del partido. Ahí comenzó a vivir la Real una historia repetida: el agobio y la encomienda a su portero, Bravo, que voló para despejar un disparo medido de Tiago, la primera gran ocasión de los rojiblancos cuando ya eran los amos de la casa.

Es el fútbol de la Real agobiar, marcar y esperar. A veces le sale bien; a veces, mal. Ayer se fundió demasiado pronto, dejando al Atlético mucho tiempo para rehacer el partido y el resultado. El problema del Atlético es que toda su capacidad de dominio no encontraba creatividad en el área. Tiago era el propulsor, el mariscal de campo, pero Agüero y Forlán eran incapaces de combinarse, obligados a disparos lejanos en busca de las sorpresas de la alfombra mojada de Anoeta.

Pero los grandes jugadores surgen en los momentos decisivos. Agüero y Forlán pertenecen a esa estirpe. Les basta un cuarto de hora para asociarse y montar un revolcón de armas tomar. Marcó Forlán. Un claro penalti de Tiago, por mano, precedió al gol del uruguayo en un jugadón del Kun, que volvió a marcar, en fuera de juego, tras fundir Ujfalusi a Aranburu. Era el inicio de la locura, propia de dos equipos viscerales. Tanto que volvió a marcar el Kun y la Real, casi muerta, se reactivaba con un gol de Diego Rivas. Era una cuestión de voltaje, de corriente alterna en la que cada equipo se crecía con el castigo. Y más dolido debió de mostrarse el Atlético, que se llevó el toro a corrales y firmó su primer triunfo en Anoeta en un partido épico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de noviembre de 2010