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El Cabanyal despide su edición de Portes Obertes más multitudinaria

Salvem el Cabanyal despidió ayer su edición de Portes Obertes más multitudinaria. "Hemos recibido una oleada de solidaridad e interés", describió la portavoz de la plataforma, Maribel Doménech. Más de 15.000 personas, estiman, han recorrido las calles y casas de este barrio marinero de Valencia durante los tres fines de semana consecutivos que ha durado esta edición. "Siempre ha venido mucha gente, pero esta vez ha sido exagerado", afirma la portavoz de Salvem.

Ayer por la mañana, que la plataforma vecinal dedicó, como tantas otras veces, a visitas guiadas por el barrio y por las 24 casas que participan en Portes Obertes, la afluencia de visitantes desbordó a los organizadores, que tuvieron que habilitar hasta tres grupos de 60 o 70 personas. Como otras veces, los guías explican a los interesados la parte del barrio que se vería afectada por los derribos, a la vez que rescatan retazos de la convulsa historia de este barrio de pescadores, arrasado por el fuego y vuelto a reconstruir más de una vez. La lonja de los pescadores, la fábrica de hielo, la Casa dels Bous, la marginalidad en algunas calles, los solares... El periplo por las calles de El Cabanyal dura más de una hora.

"Supongo que el éxito se debe a la exposición de cómics [Portes Obertes exponía 500 ilustraciones e historietas de conocidos dibujantes españoles] y a todo lo que ha sucedido este año", describe Doménech. Y es que 2010 está resultando un año intenso para el barrio. En enero, el Ministerio de Cultura publicó una orden que protegía el barrio de los derribos previstos para prolongar la avenida de Blasco Ibáñez. A esto siguió un pulso administrativo y judicial entre el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat con el Gobierno español, que ahora está en manos del Tribunal Constitucional. Luego se produjeron las dos jornadas de derribos y las cargas policiales contra los activistas que defendían las casas.

"A partir de mañana empezamos a pensar en la próxima edición de Portes Obertes y en cómo despedir el año sin abandonar la movilización social. La gente no entiende que se estén denegando las licencias de actividad desde el Ayuntamiento de Valencia. Es un atropello", denuncia Doménech, a pocos metros del casi el centenar de dibujantes y vecinos que se reunieron a comer en la playa para despedir esta nueva edición. "Ha sido una mezcla de gente maravillosa. Estamos muy agradecidos", acaba la portavoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de noviembre de 2010