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"Mi mujer es la primera sufridora de mis excesos"

Entró en política de la mano de José María Aznar en 1987 como consejero de Cultura de Castilla y León. Cuenta que se conocieron porque él cuestionó su candidatura a presidir la Junta y Aznar le llamó. Recibió a EL PAÍS en su despacho. Estaba tenso. "Mi principal defecto", dijo, "es que soy excesivamente transparente y digo siempre lo que pienso". Solo se relajó al hablar de sus aficiones, sus caballos Chupito y Brujo.

León de la Riva explica que de lo que más se arrepiente desde que entró en política es "de algún exceso verbal". "Tengo la habilidad de decir las cosas a bote pronto. Siempre se me han dicho que piense mil veces antes de hablar y muchas veces digo las cosas y cuando las oyes, sobre todo en el caso que está en mente de todos, pues dices 'me he pasado". Asegura que se dio cuenta de su metedura de pata en cuanto escuchó por la radio sus palabras sobre Leire Pajín. "Pedí disculpas públicamente y por escrito a la ministra, me contestó y lo doy por zanjado". ¿Y qué piensa su esposa de todo esto? "Con mirarme me lo dijo todo. Es la primera sufridora de los excesos del alcalde".

A pesar de ello, no se siente en absoluto machista. "Mucho antes de la ley de paridad, cuando era consejero, siempre he tenido a una mujer en mi equipo. Pero nunca he creído en eso de las proporcionalidades", asegura. "Machista es el que considera que el hombre es superior a la mujer. Los ginecólogos sabemos que el sexo fuerte es la mujer", añade el regidor, que tampoco se ve gracioso aunque cree que cuenta chistes "con cierta gracia".

"Me he sentido especialmente agredido", dice sobre las críticas recibidas. "He estado incómodo por lo que ha sufrido mi familia, pero jamás he pensando en arrojar la toalla. Sí he hecho el firme propósito, a ver lo que dura, de meditar más mis declaraciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2010