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Reportaje:

Un paritorio de juguete

Un congreso de obstetricia propone talleres sobre diversas técnicas de parto - Los médicos practican con una pelvis y un bebé de goma

Txanton Martínez Astorquiza, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Cruces, impecable de traje, se dispone a coger unos fórceps. A su lado, en lugar de una camilla, una mesa, y en vez de un paritorio, una sala del Palacio Euskalduna. Como si fuera a entrar en faena y el auditorio un grupo de alumnos, explica cómo se atiende un nacimiento. El atrezzo lo completan la representación de una pelvis y un bebé de goma, de 2,7 kilos, los mismos con los que más tarde practicaran médicos y simularan partos de nalgas y como manejar un fórceps o una ventosa.

Los talleres están organizados por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, que estos días organiza un congreso en Bilbao orientado a la formación de especialistas. Orgullosos, Martínez Astorquiza y Luis Fernández Llebrez, responsable de nacimientos de Cruces, explican que su centro es un referente en la materia en toda España. "Atendemos en torno a 7.000 nacimientos al año. El 65% son partos vaginales totalmente espontáneos; un 12,5% son cesáreas y el resto, partos instrumentales".

De los 7.000 partos anuales que atiende Cruces solo el 12,5% se hace por cesárea

Los facultativos defienden la utilidad que tiene emplear simuladores

Las cifras encajan con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que sitúa una tasa máxima de cesáreas para un país desarrollado en un 15%. "Sin embargo, el 50% de los hospitales del país no realizan partos de nalgas por vía vaginal. Y este es en parte uno de los motivos de las altas tasas de cesáreas", subraya Martínez Astorquiza.

Minutos antes de que comiencen los talleres, cuatro alumnas charlan con las profesionales de Cruces que dirigirán el curso. Cristina, ginecóloga de 42 años y con 15 de experiencia, trabaja en Asturias. Cuando comenzó atendió algún parto de nalgas, pero fue hace tanto que ya ni se acuerda. "Los podría contar con los dedos de una mano, y además, se solían producir en segundos gemelos", señala.

Ante la posibilidad de que algún día le pueda volver a tocar asistir uno de estos alumbramientos, decidió apuntarse al curso. "No sé si está volviendo ahora la moda de realizar partos vaginales. Y como vi la opción de poder practicar, me decidí, no vaya a ser que me toque otra vez", añade. No obstante, puntualiza que son sus pacientes, cuyos fetos no están bien colocados, las que le piden directamente una cesárea. "No se arriesgan", sentencia.

Los responsables de ginecología de Cruces defienden la utilidad de emplear simuladores para formar a los médicos jóvenes y poco a poco borrar los miedos que tienen tanto los especialistas, como las pacientes, a la hora de emplear un fórceps o que en lugar de cabeza, el bebé nazca al revés.

"Igual que en aviación se utilizan simuladores, nosotros podemos aprender a realizar maniobras que, no olvidemos pueden tener consecuencias lesivas para la madre o el hijo o derivar en una intervención quirúrgica. Por ello, en vez de hacerlo sobre personas, empezamos a aprender sobre muñecos", apunta Fernández Llebrez.

Emplear estas técnicas en un parto implica un riesgo, como reconocen los propios especialistas, quienes insisten en que "en medicina todo lo tiene, nada se hace de forma gratuita. El no hacerlas es más perjudicial que el hecho de hacerlas", concluyen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 2010