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Griñán acusa a Arenas de buscar la involución del 28-F y menos igualdad

El presidente de la Junta al PP: "Son ustedes los mismos que hace 30 años"

En los últimos dos años, en las sesiones de control al Gobierno del Parlamento el tema perpetuo es la crisis. Desde todas las ópticas posibles. Cada jueves alterno Javier Arenas y Diego Valderas arrojan a José Antonio Griñán una montaña de cifras negativas de la economía andaluza como si fueran ráfagas de proyectiles, y el presidente de la Junta, a modo de escudo, se defiende con un conjunto de parámetros en sentido contrario. Lo que se dicen entremedio constituye la novedad, el hecho noticioso. Ayer Griñán acusó a Arenas de trabajar para procurar una involución del 28-F y que varias competencias autonómicas vuelvan al Estado.

El cruce entre el líder de la oposición y el jefe del Ejecutivo, en realidad, fue una prolongación del debate sobre los Presupuestos de la víspera, debate que Arenas aprovechó para pronunciar una especie de discurso de investidura. El elevado estado de ánimo que le insufló la actuación aún le duraba ayer y, desde esta actitud, el popular reprochó a su adversario que fuera el "único" que no se hubiera enterado de que había desgranado una "alternativa presupuestaria", además de bromear con las menciones constantes de Griñán al ámbito internacional para contextualizar la crisis. "Está muy bien que navegue por China o Estados Unidos, pero deje de vender humo y céntrese en Andalucía".

El presidente del Gobierno calificó lo que el PP llama "presupuestos del cambio" [una versión ampliada del muy manejado decálogo de las medidas contra la crisis] es una "colección de ambigüedades e inconcreciones" en las que no hay ningún compromiso, solo "pura demagogia". "No presenta programas y proyectos y, además, en ese campo ni está ni se le espera", insistió el socialista, quien le reprochó que la única aportación clara que ha lanzado es pedir elecciones.

Griñán ironizó con la afirmación de Arenas sobre que sus propuestas son profundas, "tan profundas que ni se ven". "Las reformas valientes, estructurales y profundas que anuncia significan una involución del 28 de Febrero, un adelgazamiento del Estado del bienestar, la privatización de servicios públicos esenciales (como la de educación, la sanidad y los servicios sociales), menos igualdad y menos tolerancia (ley de matrimonio homosexual)", señaló el presidente a trompicones, interrumpido por la bronca que se entabló entre las bancadas de PSOE y PP. Sobre todo cuando dijo: "Son ustedes los mismos que hace 30 años".

La referencia a la regresión autonómica tuvo una segunda parte en la sesión vespertina, aunque el PP apoyó la iniciativa que había presentado el PSOE. Lo mismo hizo IU. El texto defiende el modelo autonómico, rechaza el intento de "renacionalización" de competencias e insta al Gobierno andaluz a profundizar en el autogobierno. El resultado unánime no reflejó, sin embargo, las diferencias airadas que expresaron en el pleno la socialista Susana Díaz y el popular Antonio Sanz mientras sus grupos gritaban.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 2010