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Los monjes del Valle de los Caídos desafían el cierre del templo

Celebran misa en la puerta del recinto porque la Guardia Civil veta el acceso

El Valle de los Caídos está en obras. La Guardia Civil impide el acceso a los fieles desde principios de este año por los trabajos de rehabilitación del monumento y el mal estado del ascensor que conecta la abadía con la histórica basílica.

Para eludir esta prohibición, los monjes benedictinos que administran la iglesia desafiaron a la autoridad y sacaron ayer un altar portátil que instalaron a la intemperie en la puerta del recinto, en la carretera de El Escorial. Los monjes reunieron al medio centenar de niños que conforma el coro de la escolanía y con la megafonía, aportada por el párroco de San Lorenzo de El Escorial, improvisaron una ceremonia para 200 fieles. Los monjes acusaron a la Guardia Civil de faltar a su libertad religiosa por impedir el acceso a la abadía.

"No se podía pasar por órdenes superiores a pesar de que existe el derecho de libertad de culto", explicaba a Europa Press el presidente de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, Pablo Linares. "Antes se prohibió el turismo y el culto, pero se dejaba pasar a la misa de 11.00, pero ahora ya ni eso", se quejaba Linares que mantiene que su asociación ha emprendido ya varias acciones legales contra el cierre del recinto.

La iniciativa de sustituir el sagrario y la calidez de la iglesia por una misa en sillas plegables es la respuesta de los monjes a la negativa de la Guardia Civil que, según dicen, el pasado miércoles prohibió la entrada al recinto donde se ofició una misa funeral en honor de todos los caídos de la Guerra Civil. Ese día, los monjes benedictinos celebraron la misa junto a las tumbas de Franco y del fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera.

Fuentes del instituto armado informaron a principios de este año, cuando empezaron los trabajos de rehabilitación, que el acceso al lugar estaba restringido porque el ascensor que permite el acceso a la basílica no reúne las medidas de seguridad para que lo usara el centenar de personas que pretendía asistir a la ceremonia.

La decisión se tomó, según las mismas fuentes, "porque todos los informes de seguridad coinciden en la necesidad de reforzar el control de acceso para preservar la integridad de las personas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de noviembre de 2010