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El tabaco causó 53.155 muertes en 2006

En el año 2006 se produjeron 53.155 muertes atribuibles al tabaquismo en individuos mayores de 34 años. Es el exacto cálculo que ha hecho un grupo de investigadores españoles dirigidos por José Ramón Benegas, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología que publica Medicina Clínica. De ellas, 47.174 fueron en varones. Esta cifra supone el 14,7% de las muertes por todas las causas, aunque con una gran diferencia por sexos, como corresponde con el diferente patrón histórico de tabaquismo: son el 25,1% de todos los fallecimientos en hombres, y el 3,4% de los de mujeres.

Para llegar a esta cifra tan precisa, los expertos han analizado los datos de mortalidad de ese año, y han atribuido los mejores indicadores disponibles para saber cuántas se deben al tabaco. El resultado es que la primera causa de muerte atribuida al tabaco son los tumores (24.058), especialmente cáncer de pulmón (16.482), seguido por las enfermedades cardiovasculares (17.560), sobre todo cardiopatía isquémica (6.263) e ictus (4.283). Las enfermedades respiratorias causaron 11.537 fallecimientos.

Más mujeres

El estudio también refleja la variación de los últimos años. En 1978 fueron 37.259 fallecimientos, casi todos de hombres. La cifra mantiene un ascenso gradual hasta 1998, cuando se llegó a 55.613.

El trabajo muestra que el peso de la mortalidad por tabaco entre sexos, aun siendo muy desigual todavía, tiende a converger. Mientras en 1978 el 96,6% de los fallecidos por esta causa eran hombres, en 2006 la proporción había bajado al 88,7%. En cifras absolutas, las muertes de mujeres han pasado de 1.281 en 1978 a 5.981 en 2006.

Los autores destacan que hay una importante proporción de ex fumadores entre los fallecidos. En el caso más frecuente, el del cáncer de pulmón, están repartidos casi al 50% entre los hombres. En los de riñón y vejiga son incluso más los ex fumadores que fallecen que los fumadores. Esto es así porque "el periodo medio de inducción de muerte por tabaco es de unas tres décadas. Por lo tanto, después de un periodo prolongado de exposición, el abandono del tabaco no evita la mayor parte del riesgo", dicen los autores. Tampoco fumar menos ayuda: "Una reducción del consumo diario de tabaco no reduce de forma significativa el riesgo de mortalidad", añaden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de noviembre de 2010