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Un territorio vulnerable

Hernández elimina seis categorías de suelo rústico de especial protección

Medio Ambiente suprime el amparo de costas, naturaleza, paisaje y patrimonio

De un plumazo, seis categorías de suelos rústicos especialmente protegidos desaparecen de la Lei do Solo de Galicia. En ella estaban desde 2002, cuando el entonces conselleiro de Ordenación del Territorio José Cuiña diseñó la ley urbanística gallega por excelencia, aún vigente pese a sus sucesivas reformas. Las categorías eliminadas son las de protección de infraestructuras, de las aguas, de costas, de espacios naturales, del paisaje y de zonas con interés patrimonial, artístico o histórico. Galicia sólo mantendrá la protección agropecuaria y de protección forestal, y con un cambio adicional que permite la instalación de industrias.

El cambio llega escondido en el proyecto de ley de acompañamiento de los Presupuestos de 2011. El pasado lunes, el PSdeG ya adelantó algunos cambios en la comisión donde el conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, explicaba sus cuentas para el año próximo. Se trata de las modificaciones que permitirán la ubicación de parques empresariales en suelos de especial protección. Pero ni la oposición reparó en la eliminación de las otras cinco categorías de este tipo de suelos, ni Hernández permitió que saltara la liebre.

El conselleiro ocultó los cambios en su intervención ante el Parlamento

El artículo 17 de la ley de acompañamiento de los Presupuestos modificará por completo el punto 2 del artículo 32 de la Lei de Ordenación Urbanística e Protección do Medio Rural (Louga), de 2002. Así, el suelo rústico protegido pasa de ocho categorías a sólo dos. Y en ambas, con el añadido de la misma coletilla. Que, excepcionalmente, podrán autorizarse "las actuaciones necesarias para la implantación de infraestructuras, dotaciones e instalaciones".

El suelo rústico de especial protección está constituido por los terrenos que, por sus valores, están sujetos a limitaciones o servidumbres para la protección del dominio público o de otra índole, por lo que se les somete a un régimen especial incompatible con su transformación. De esta manera, deja de tener esa consideración por ejemplo el suelo de protección de costas, constituido por terrenos que se encuentran a una distancia inferior a 200 metros del límite interior de la ribera del mar. El de protección paisajística, mientras, lo conforman según la ley aún en vigor los terrenos así clasificados para preservar las vistas panorámicas del territorio, el mar, el curso de los ríos o los valles y de los monumentos o edificaciones de singular valor. La Xunta niega que haya cambio alguno, pero tampoco acepta que se trate de un error, cuando la nueva redacción borra las otras seis categorías.

Los suelos desprotegidos podrán por tanto transformarse si los planes municipales así lo estipulan. Es el caso también de las zonas con interés patrimonial, artístico o histórico, que estén contempladas en el planeamiento o en la legislación sectorial. La de protección de aguas la forman los terrenos situados fuera de núcleos rurales y suelo urbano, definidos como cauces naturales, riberas y márgenes de las corrientes de agua y como lecho o fondo de lagunas y embalses.

Los cambios afectan asimismo a los usos autorizables en suelo rústico de protección agropecuaria, en los que ya no será necesario evitar "la transformación urbanística de los terrenos" ni la "lesión de los valores objeto de protección". Además de la Louga, la Xunta modifica la Ley de Ordenación del Territorio, de forma que los proyectos sectoriales de incidencia supramunicipal, que hasta ahora no podían afectar a terrenos rústicos de especial protección, en adelante sí podrán hacerlo, siempre que cuenten con un informe oficial favorable.

El cajón de sastre presupuestario

Zapatero la suprimió de los Presupuestos del Estado y el bipartito hizo lo propio durante el tiempo que gobernó Galicia. Pero la Xunta de Alberto Núñez Feijóo ha decidido recuperar la controvertida ley de acompañamiento de las cuentas públicas, un cajón de sastre que distintos gobiernos aprovechan para colar proyectos y reformas legislativas que nada tienen que ver con la contabilidad pública.

Al poco de proclamarse presidente, José Luis Rodríguez Zapatero anunció la eliminación de la ley de acompañamiento, que dejó de publicarse por primera vez en los Presupuestos de 2005. En Galicia, el ex presidente Manuel Fraga también tiraba de ese mecanismo legislativo para introducir cambios, pero el Gobierno de coalición de socialistas y nacionalistas le puso fin. En los Presupuestos de la Xunta para 2011, Feijóo ha introducido cambios que afectan a tres leyes urbanísticas, a la de transparencia y a la de incendios, entre otras. El presidente de la Xunta no dio cuenta de ninguna de ellas cuando presentó el proyecto de ley.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de noviembre de 2010

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