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Columna
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Es bazofia, boba, no literatura

No se pueden pedir cuentas a la ignorancia, pero sí a sus consecuencias cuando estas las paga el pobre ciudadano. Con el asunto de la pedofilia japonesa de Sánchez Dragó jaleada por el decadente Boadella, un temilla que estos días nos han dejado turulatos, lo más grave no ha sido ese baboseo pomposo entre un par de gañanes necesitados de viagra a estas alturas de la vida, sino la defensa que de aquel delito, prescrito ya, ha hecho su jefa.

"Es literatura", ha sentenciado Espe. Y el otro, el provocador retrógrado, el vejestorio pedante e intocable que ha sabido dar a diestro y siniestro a todo lo que se movía pero nunca tocarle un pelo a ella, se nos va de rositas una vez más. Me temo que hay que entrar en el debate. Tampoco es cuestión de dar clases. Pero sí sentar unas bases mínimas. Con que la presidenta misma se dedicara unos minutos al día a leer, le sería suficiente. Ya supimos de sus tiempos como ministra de Cultura que no es una afición muy habitual. Nunca es tarde.

Lo más grave no ha sido ese baboseo pomposo entre un par de gañanes necesitados de viagra

Yo le propongo un ejercicio comparativo. Que agarre, sin ir más lejos, este párrafo: "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo-Li-Ta".

Y ahora este otro: "Tendrían unos trece años (el crimen ya ha prescrito, así que puedo contarlo, aparte de que las delincuentes eran ellas y no yo)... Subo con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una iba al váter y se quedaba ahí unos veinte minutos, la otra se me trajinaba. Me hicieron ver rojo, me volví loco por completo, me convertí en un pelele. (...) ¿Quién era el delincuente? ¿Quién abuso de quién? Yo fui raptado, zarandeado, engañado, cosificado... ¿O no?".

No hace falta ser doctor en Harvard para apreciar que el primer ejemplo, lo de Nabokov, Espe, es literatura y que esa fantasmada de viejo verde que le sigue resulta bazofia. Conque reparemos en el método bastará para que tu mente liberal en lo que te conviene se dé cuenta. La obra de Nabokov es producto de años de trabajo. Lo otro es una conversación delirante, mal hilvanada y sin gracia entre dos jetas. Yo entiendo que te haya fascinado su defensa cerrada del franquismo, su visión de Cataluña, los valores de España y la pedorra evocación de las procesiones en Semana Santa.

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Ah, y esos párrafos que te dedican, querida. ¡Qué cariñosos! A lo mejor es esto lo que crees que puede ser literatura: "Yo alguna vez he propuesto un Gobierno tripartito, una especie de triunvirato formado por Esperanza Aguirre, Rosa Díez y María San Gil. Creo que las tres juntas arrasarían en las elecciones". Qué rapsoda este Dragó. Menudo juicio, qué galante, qué señor. Solo con eso, entre los dos, han justificado de sobra los sueldos que les pagas en la tele y en el teatro. Pero ten claro que tampoco es estrictamente literatura esa apreciación. Simplemente se trata de burdo peloteo.

El condumio se lo han afianzado para toda la legislatura. Lástima que a Dragó le hayan fallado a última hora esos viajes organizados a Japón. La compañía Barceló promocionaba un tour con él de guía. Se le han debido imaginar mostrando en vez de templos, tugurios con colegialas donde él dice que se aprecia el mito del hombre blanco y se han echado a temblar.

Lo abras por donde lo abras, el libro produce pavor, patetismo y carcajadas. De las defensas al sexo infantil al cotilleo por la mala salud del Rey, los desprecios al españolito que vota lo que le da la gana, las correrías de turistas sexuales, varias batallitas, insinuaciones sobre Gallardón y demás mamonadas, la mera basura es su hilo conductor. Dos memos con ínfulas de intelectuales, dos viejas glorias de la nada, dos pelagatos con cargo, encerrados y acomplejados por su propia defensa de la sopa boba. ¿A quién vamos a engañar ya a estas alturas? Si esto es literatura, ¿será cine lo de Felipe y Letizia? Ya es que me lío solo.

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Sobre la firma

Jesús Ruiz Mantilla

Entró en EL PAÍS en 1992. Ha pasado por la Edición Internacional, El Espectador, Cultura y El País Semanal. Publica periódicamente entrevistas, reportajes, perfiles y análisis en las dos últimas secciones y en otras como Babelia, Televisión, Gente y Madrid. En su carrera literaria ha publicado ocho novelas, aparte de ensayos, teatro y poesía.

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