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Atrapada por la burocracia

Una mujer y sus tres hijas llevan dos meses en Dakar por la lentitud del consulado en renovarles un permiso extraviado

Assiatou Niang, de 38 años, vive un compás de espera por culpa de un descuido: de vacaciones en Senegal (su país de origen), perdió su documento de permiso de residencia en España. Ella y sus tres hijas -de 10, 8 y 2 años- llevan más de dos meses aguardando una respuesta del Consulado General de España en Dakar para volver a casa, en Barcelona. De momento, la espera es en balde. "Es desesperante", reconoce Niang por teléfono. "Me di cuenta de que había perdido la tarjeta de residencia la víspera de volver, el 19 de agosto. Cuando llegué a Dakar, tuve que utilizarla para unos trámites y la dejé en el monedero. Quizá al utilizarla me cayó", recuerda.

Niang fue al consulado a resolver un trámite que presumía rápido: con 12 años de residencia en España, un contrato indefinido y un marido con nacionalidad española, la senegalesa confiaba en que el asunto no se alargara más allá de unos días. "Me dijeron que puede durar de dos a seis meses. Expliqué que estaba con mis hijos, que tenían que regresar al colegio, pero no tuve ninguna respuesta positiva".

El visado de Assiatou depende de la autorización de Madrid

La oficina consular española asegura que la demora es la habitual

Desde entonces, cuatro visitas infructuosas al consulado y constantes evasivas, que le hacen perder la esperanza, al menos de volver pronto. "Espero, pero ya no tengo fe. No quiero que los niños dejen la escuela o perder mi trabajo", suplica. Ha intentado como sea agilizar sus trámites, aunque de momento no lo ha logrado. Aparte de todas las incomodidades, la espera ha obligado a retrasar sus trámites para lograr ser española. Tenía cita en septiembre, una fecha que pidió con más de un año de antelación.

En Barcelona tiene apoyo. Su marido, Ibou N'Dianye, senegalés nacionalizado español, no pudo cogerse vacaciones -trabaja en la restauración-, y en los pocos días libres de los que dispone se mueve para lograr que su mujer y sus hijas vuelven a casa. De momento, ha logrado que su esposa no pierda el trabajo ni las pequeñas la escuela.

Niang tiene contrato indefinido y el centro en el que trabaja, de dependencia municipal, envió una solicitud al Consulado de Dakar para reclamar la vuelta de Niang. También el colegio en el que cursan primaria dos de sus hijas ha enviado una petición a las autoridades españolas en Senegal.

Las niñas se preguntan cuándo volverán a casa, explica el padre: "Cada año participan en la cabalgata de Reyes y cuando hablamos por teléfono me preguntan si llegarán a tiempo". N'Dianye carga en una carpeta todos los documentos de su mujer, de los que ha enviado copia al consulado: el extraviado permiso de trabajo, el certificado de familia, el padrón, el contrato... hasta el recibo del comedor del colegio de las niñas. La Asociación de Senegaleses de Cataluña, en la que Niang participa como presidenta de la comisión femenina, también se ha puesto manos a la obra: la abogada de la asociación trabaja para lograr acelerar los trámites.

Manuel Nueche, cónsul general de España en Dakar, aseguró ayer que el consulado está a la espera de recibir una comunicación del Cuerpo Nacional de Policía que certifique la situación de Niang. "No podemos conceder un visado sin que nos den el OK desde España". Nueche negó que el consulado haya actuado con pasividad. "Son visados que tardan. Hay que verificar que efectivamente esta persona tiene un permiso de residencia en vigor, y suelen llevar un poco de tiempo. Y con el verano se acumulan más casos", aseguró. Todos los papeles que ha enviado N'Dianye al consulado sirven de poco: "Es el procedimiento establecido", zanjó el cónsul.

Una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores aseguró que estos trámites tardan, habitualmente, 30 días laborables en poderse solucionar, un periodo que se puede alargar a 60 días después del verano. Niang no está conforme: "Hoy en día podrían ir más rápido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 2010