Temor en el PSOE ante las próximas elecciones

El PP prepara una campaña de 2011 de estilo nacional

La mala imagen de Zapatero y la crisis serán las armas en las autonómicas

Todo lo que suponga un problema para el PSOE, y en especial la caída en la valoración de su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, es una ventaja para el PP. Así que los populares no paran de frotarse las manos con las divisiones dentro del PSOE. "La estrategia de Arriola [principal asesor de Rajoy] de mantener un perfil bajo para que el foco se ponga en Zapatero y sus problemas no puede ir mejor", ironiza un dirigente.

Por eso los populares, que ya están empezando a diseñar estrategias para las autonómicas de 2011 -en diciembre está prevista una reunión clave de dirigentes regionales en Madrid sobre este asunto- se están planteando una campaña muy centrada en mensajes nacionales y con un Rajoy muy activo que viajará a todas las comunidades autónomas.

"La gente está preocupada por su trabajo, y esa va a ser nuestra línea"
Cospedal: "Parece que algunos líderes socialistas quieren abandonar el barco"

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Los principales problemas del PSOE, esto es la bajísima valoración de Zapatero -similar a la de Rajoy- y la crisis económica serán las armas del PP. Al contrario que otras campañas, centradas en asuntos locales, esta, según fuentes de la dirección nacional, tendrá el foco en la economía, la crisis y el paro, asuntos nacionales de los que el PP responsabilizará a Zapatero. De hecho, Esperanza Aguirre ya ha arrancado. Nada más ser elegido Tomás Gómez, recordó que este señaló en una entrevista a EL PAÍS que quería hace en Madrid "lo mismo que Zapatero ha hecho con España".

"No tendría sentido, con la que está cayendo, un debate sobre los árboles de un parque de una ciudad o el tratamiento de un río. La gente está preocupada por el paro y porque no hay dinero para sanidad y educación, y culpa a Zapatero, y esa va a ser nuestra línea", asegura otro dirigente.

Rajoy tendrá un gran protagonismo en esos comicios, que la dirección nacional se plantea como una antesala de las generales, previstas para 2012. Algunos lo comparan con lo que sucedió en 1995, cuando el PP ganó en la Comunidad Valenciana y en la de Madrid, y arrebató varias capitales al PSOE, lo que supuso un paso previo para la victoria en 1996.

Los populares confían en recuperar al menos Castilla-La Mancha y Baleares, esta última a pesar de los escándalos de corrupción en el PP. Precisamente la candidata en la primera de estas dos autonomías, que también es la secretaria general, Dolores de Cospedal, aprovechó ayer el aviso de José María Barreda de una posible "catástrofe electoral" del PSOE para tratar de sacar partido de esas dudas en el rival.

"Hay líderes socialistas que están muy asustados. Parece que algunos quieren abandonar el barco", sentenció Cospedal en Onda Cero. Poco después se le sumó Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, desde Riudellots de la Selva (Girona): "Es verdaderamente llamativo que un dirigente regional diga que no quiere ni el discurso ni el modelo ni la presencia de aquellos compañeros suyos que están gobernando España".

La campaña será, pues, nacional. Sin embargo, en las elecciones catalanas, las más cercanas, hay matices. Rajoy irá mucho -seis u ocho días en campaña-, pero no tanto como a Galicia, donde estuvo los 15 días. La dirección quiere evitar que se difumine el perfil del PP catalán y de su candidata, Alicia Sánchez Camacho. Por eso se cuida que la presencia de Rajoy no sea excesiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de octubre de 2010.

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