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Reportaje:LIGA DE CAMPEONES | Segunda jornada

A Messi solo le cura el fútbol

Guardiola se lleva a Kazán al argentino para que juegue un rato contra el Rubin

Messi viajó ayer tan pancho a Kazán, sin aparentar cojera, como si ya no mediara lesión, nueve días después de que Ujfalusi planchara su tobillo derecho en la visita del Barcelona al Atlético. Aunque todavía no tiene el alta médica, nadie se ha atrevido hasta el momento a dejar al argentino en casa después de completar una buena serie de entrenamientos el pasado fin de semana. La última vez que Pep Guardiola le dio descanso sin previo aviso, en un partido de la Liga contra el Sevilla que acabó 4-0, se enfadó tanto que al día siguiente alegó una gastritis para no comparecer en el ensayo del Camp Nou. Así se las gasta Messi, al que solo le cura el fútbol. Las previsiones apuntan a que mañana jugará un rato contra el Rubin y más tiempo el domingo contra el Mallorca para irse luego a Japón con Argentina.

"Queremos que vuelva sano, no que regrese pronto", matiza Zubizarreta

Batista le ha hecho feliz o, al menos, no sufre tanto como cuando mandaba Maradona. Antes, en tiempos de Diego, a Messi le tiraban la pelota para que resolviera el partido, como si fuera una afrenta personal y necesitara probar cada jornada que era el número uno, de modo que, si no marcaba las diferencias como solía pasar, se decía que no era tan bueno y se le culpaba de los males de Argentina. Nada que ver con su estancia en el Barça. Nadie duda de La Pulga ni se discute su talento, sino que sus compañeros le mastican la jugada y le dan el balón en las mejores condiciones para que, como ocurre a menudo, se reafirme como el mejor. Ya no se le compara con Maradona, sino que a la gente del Camp Nou le gustaría que fuera Di Stéfano por la creciente onda expansiva de su fútbol.

Messi barre el frente del ataque azulgrana y sus compañeros se ordenan en función de su posición en la cancha, según juegue de ariete, de extremo o de volante, porque el carácter ganador de La Pulga y su creciente intervencionismo le hacen ocupar distintas zonas del campo. Unas veces se apoya en el equipo y otras resuelve por su cuenta, de ahí que en el Barça no se le exija como pasa en Argentina, sino que se le confía la pelota porque queda en los mejores pies del mundo.

A Messi, por lo demás, le interesa regresar cuanto antes al equipo después del buen partido del Barça contra el Athletic. Los azulgrana se repartieron la faena, la presión y los goles, conscientes de que no estaba el 10 y se imponía la solidaridad. El juego tuvo mucha continuidad y la segunda línea nunca había tenido tanto protagonismo. Los técnicos saben que Messi habrá leído muy bien el partido de La Catedral y aguardan su respuesta inequívoca en Kazán. La Pulga necesita volver a la cancha.

"Lo mejor es que vuelva sano, no que regrese pronto", apuntó el director deportivo, Andoni Zubizarreta; "Kazán, además, es más que un nombre exótico. El partido requiere la máxima atención". Guardiola ya advirtió al jugador durante la semana pasada de que no debe correr riesgos, que le conviene medir los esfuerzos en una temporada que acaba de empezar, que podía administrar su reaparición. Messi baja la cabeza, señal de que no asiente, síntoma de que quiere la pelota ya mismo. Dejarle en el Camp Nou habría sido seguramente más perjudicial para su salud que especular sobre el rato que puede jugar contra el Rubin.

El partido se las trae porque el Barça fue incapaz de derrotar la temporada pasada al campeón de Rusia, que ganó en el Camp Nou y empató en Kazán. La Copa de Europa le hace tilín al presidente, Sandro Rosell, que ayer viajó por vez primera con el equipo, al frente de una expedición de 148 personas, poca gente para un avión con 477 plazas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de septiembre de 2010