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Debate de política general

Una piedra contra la corrupción

Luna dice que no le van a callar e impugna el "valencianismo" de Camps

El portavoz socialista, Ángel Luna, decidió coger dos toros por los cuernos en el debate de ayer: el de la corrupción y el del valencianismo. En el primero dejó claro que los socialistas no se van a achantar en la denuncia de los escándalos que afectan al PP pese a las campañas para lograrlo. Optó, así, por salir al paso de las informaciones que le han acusado estos últimos días de que el empresario Enrique Ortiz, imputado en los casos Gürtel y Brugal, le pagó la obra de un tabique de su vivienda hace trece años, cuando ejercía como abogado, y también de las informaciones que han puesto en cuestión las adjudicaciones de su época de alcalde de Alicante, entre 1991 y 1995. En el segundo caso, atacó de frente las apelaciones reiteradas del presidente Camps a la defensa de las señas de identidad en contraste con el resto de fuerzas políticas.

El portavoz socialista asegura: "No me van a callar"

Francisco Camps evita dirigir la mirada a Ángel Luna

"Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra". Esta frase pronunciada la semana pasada por el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, imputado en el caso Brugal, propició un gesto teatral de Luna, al final de su turno de réplica, del que Camps se quejó porque era la primera vez que se lanzaba "un arma arrojadiza en la sacrosanta Cámara de la palabra valenciana". Ante la perplejidad de la bancada popular, el portavoz socialista culminó su intervención dejando caer un pequeño guijarro al suelo y dijo: "Si el pecado al que se refería Ripoll es el de la corrupción, ahí está la piedra. Vendrán más".

Luna denunció que el Consell, con la ayuda "inestimable" de la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, ha ofrecido una versión tergiversada de su actuación como alcalde, para lo que no ha tenido empacho en dedicar a funcionarios municipales a buscar papeles. Desde hace meses, según comentó el portavoz, le han estado investigando, de acuerdo con una forma de hacer política que consiste en "perseguir a todo el mundo". Si se trata de una "voluntad de venganza", advirtió el diputado, "han pinchado en hueso". Y retó a Camps: "No me van a callar. Mire, yo soy abogado. Mi cliente en estos momentos es el pueblo valenciano y me pagan para no tenerles miedo a usted ni a ninguno de sus secuaces".

Sabedor del intento del PP de presentar una querella contra él con la intención de equipararlo al jefe del Consell, imputado por un supuesto delito de cohecho impropio, añadió, en medio de los aplausos de su grupo, que, no sólo él, sino que el cien por cien de sus compañeros del PSPV-PSOE coinciden "con esta política de desenmascarar corruptos". "Yo no he tenido que explicar mi gestión ni a la policía, ni a los fiscales, ni a los jueces", aseguró Luna, que vaticinó a Camps que los papeles que aluden a su persona "estarán ya envolviendo pescado o bocadillos" mientras los que juzgan la gestión del presidente de la Generalitat "formarán parte de la colección de sentencias penales de los tribunales de España".

"La Comunidad Valenciana necesita un proyecto de regeneración democrática, en el que cada uno sepa cuál es su papel", proclamó Luna, que enlazó la actitud de Camps de eludir cualquier tipo de explicación sobre los casos de corrupción que le afectan con el segundo ámbito en el que decidió hacer frente al discurso del presidente de la Generalitat: el de la defensa de los intereses valencianos y de sus señas de identidad. "No es propio de valencianos no dar la cara, y usted no la da", espetó el portavoz socialista al presidente de la Generalitat, que había trufado todo su discurso de referencias al valencianismo y a la necesidad de "defender lo nuestro". "Hacer valencianismo es no permitir que se pare la Comunidad Valenciana", afirmó Camps, que acusó, una vez más, a los socialistas de defender intereses ajenos a la sociedad valenciana. "Han intentado paralizar hasta la prolongación de una calle", dijo, en referencia a la polémica del barrio de El Cabanyal, "o incluso la posibilidad de decorar o mejorar el litoral", en referencia a los chiringuitos. "Hasta lo más íntimo y más nuestro lo han querido parar desde Madrid", culminó, en alusión a la prohibición de la caza con parany.

"Usted da muchas voces desde aquí pero no acude donde hay que pelear por los intereses valencianos", le recriminó el portavoz socialista, que le recordó que la financiación autonómica de la que tanto se queja se basa en una ley del PP y se aprobó hace más de un año sin que Camps bregara por obtener más recursos, como sí que hicieron los gobernantes de Cataluña, Madrid o Andalucía.

"Usted no gobierna, sólo resiste", le dijo el portavoz socialista al presidente de la Generalitat. Y añadió: "No nos dé lecciones de símbolos. Se aprobaron teniendo el partido socialista mayoría en Valencia y en Madrid. Lo que no es valencianismo es traerse aquí una trama corrupta de fuera para que haga negocios". Luna no obtuvo respuesta. Camps no le dirigió la mirada en todo el debate ni replicó a sus argumentos.

De escándalos y valencianismo

- Ángel Luna: "Si el pecado al que se refería Ripoll es el de la corrupción, ahí está la piedra. Vendrán más".

- Francisco Camps: "Podemos tener un diagnóstico esencial de quiénes están dispuestos a trabajar por el futuro de la Comunidad y quiénes a tirar piedras sobre nuestro propio tejado".

- Ángel Luna:"Mi cliente en estos momentos es el pueblo valenciano y me pagan para no tenerles miedo a usted ni a ninguno de sus secuaces".

- Francisco Camps: "Hacer valencianismo es no permitir que se pare la Comunidad Valenciana".

- Ángel Luna: "No nos dé lecciones de símbolos. Se aprobaron teniendo el partido socialista mayoría en Valencia y en Madrid. Lo que no es valencianismo es traerse aquí una trama corrupta de fuera para que haga negocios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de septiembre de 2010

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