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Entrevista:EN PORTADA

La hora de los excéntricos

Desde las cavernas subterráneas del pop, el extravagante cantautor y bloguero escocés Momus se postula sin complejos como defensor de la grandeza de la alta cultura.

Nick Currie (Paisley, Escocia, 1960) encarna el paradigma de estrella pop del futuro: cantautor, bloguero, performer, escritor y columnista de revistas respetables como Wired o Artforum. Bajo el nombre de Momus y con más de dos decenas de álbumes en el mercado, este superviviente del mítico sello indie Creation (donde compartió filas con My Bloody Valentine, The Jesus and Mary Chain o Primal Scream) lleva 25 años ejecutando un pop inteligente y vanguardista que desafía la supuesta autenticidad del rock. En su disco de 1999 Stars forever cobró mil dólares por dedicar cada una de sus canciones a un patrocinador; entre ellos se encontraban el artista Jeff Koons o el músico Adam Green. El resultado fue una colección de retratos irónicos subvencionados que componen una imprescindible cápsula del tiempo de la ética y estética de los años noventa.

"Se avecina la vuelta a una defensa desacomplejada de la alta cultura"

En la última década, su blog Click Opera, recién cerrado, se convirtió en algo así como una crónica ineludible del devenir de la comunidad hipster global. En él hablaba de sexo, interiorismo, filosofía, revistas y su obsesión con Japón. Un pensador para una era que no los valora demasiado.

Quien en 1991 dijo que en el futuro todos íbamos a ser famosos para 15 personas publica Hypnoprism (Analogue Baroque), un disco que explora las posibilidades de la relación entre el pop y YouTube.

EP3. ¿Por qué ha cerrado Click Opera?

Momus. Era una comunidad de gente inteligente hablando de temas que yo mismo preparaba a diario durante horas. Decidí cerrarla porque, de alguna manera, era demasiado interesante. Ahora intento hacer de Internet algo lo más aburrido posible, para conseguir que cosas pequeñas y discretas puedan atraer más atención.

EP3. ¿Como cuáles?

M. El sonido de la lluvia, ir en bici a la biblioteca, cocinar, nadar, escribir cartas…EP3. ¿Se siente incomprendido?

M. Desinfravalorado, que diría Bush.

EP3. ¿Sigue convencido de que pronto todos seremos famosos para 15 personas?

M. Internet ha creado una popularidad fácil de conseguir, pero las grandes estrellas siguen ahí. En términos políticos: fascismo y democracia juntos. Esto puede provocar una coexistencia complicada o un modelo de equilibrio, según se mire. Quizá sea un momento de transición hacia otra cosa. En cualquier caso, el futuro es lo bastante largo como para demostrar que mi predicción es acertada.

EP3. Por sus palabras intuyo que ve la democracia como algo positivo.

M. No deseo que desaparezca, pero tampoco debemos esperar mucho de ella. Me asusta tanto el populismo como el elitismo.

EP3. ¿Qué opina de Lady Gaga?

M. M.I.A. es lo más cerca que puedo estar del pop comercial sin que me muera de aburrimiento.

EP3. ¿Votó en las últimas elecciones?

M. No he votado en el Reino Unido desde 1993. Al menos, tengo la satisfacción de no haber apoyado nunca a Tony Blair.

EP3. ¿Es usted nacionalista escocés?

M. Me gustaría que Escocia se convirtiera en una nación independiente en la UE, como la República de Irlanda.

EP3. ¿Siente nostalgia de cuando existía un debate entre la alta y la baja cultura?

M. Se avecina la vuelta a una defensa desacomplejada de la grandeza de la alta cultura. La posmodernidad, culpable del colapso de esta distinción, ha muerto. Es el momento de apostar por formas artísticas austeras y difíciles.

EP3. Su entrada en la Wikipedia le describe como posmoderno.

M. Un comisario influyente, Nicolas Bourriaud, ha declarado el fin de la posmodernidad y la llegada de lo que llama la altermodernidad. Supongo que desde principios de 2009 he sido eso, un altermoderno. Lo mismo le pasó a Schönberg o Picasso. Eran románticos y, de pronto, y citando a Virginia Wolf, en 1910 el carácter humano cambió y, ¡listo!, eran modernos.

EP3. ¿Se considera usted un genio?

M. ¡Solo Dalí se ha declarado como tal! Pero me siento habitado por algún tipo de genio, posiblemente maligno, que me proporciona una inagotable energía.

EP3. ¿Qué significa Hypnoprism, el nombre de su último disco?

M. Designa el efecto hipnótico que pueden provocar los videoclips.

EP3. ¿Qué hay de malo en el rock?

M. Yo estoy de acuerdo con la descripción del rock que hizo Susan Sontag: "Normalidad agresiva".

EP3. Razone su fascinación por Japón.

M. La semana pasada vi un vídeo de un japonés cubierto totalmente de huevas de pescado naranjas. Y le dije a un amigo: "Vivo completamente rodeado de japoneses, pero nunca dejaré de encontrarlos raros".

EP3. En su canción Miles Franklin se mofaba del estilo de vida hiperexclusivo que proponía la revista Wallpaper* y su director Tyler Brûlé en los noventa.

M. Tengo cierto afecto por Tyler, pero le encuentro pomposo. Él es el capitán del barco que nos dirige hacia el faro del consumismo: un lugar donde cada consumidor se convierte en una especie de Calígula.

EP3. ¿Cómo ve el futuro de las revistas?

M. Creo que ya están muertas. No he comprado ni una en los últimos dos años.

EP3. ¿A qué tipo de gente enamora?

M. Estudiantes de arte japonesas que están estudiando en el extranjero. Pero cada vez son menos, debido a que Japón se está encerrando en sí mismo. Y, bueno, también es que yo estoy cada vez más viejo.

EP3. ¿Cómo le gustaría ser recordado?

M. Como alguien que durante un tiempo hizo de las cosas a nuestro alrededor algo más interesante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 2010