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El recuento de votos en Madrid eleva al máximo la tensión en las primarias

Trinidad Jiménez recurre al comité federal de listas la anulación de 450 avales

El recuento de avales de los dos aspirantes a la candidatura de la presidencia de Madrid, Tomás Gómez y Trinidad Jiménez, ha desatado al máximo la tensión entre los equipos de ambos contendientes por el cartel electoral del PSOE de Madrid. Hasta las cinco de la madrugada de ayer "y a cara de perro", se prolongó el recuento y la verificación de los avales de cada uno. Hubo gritos, reproches y duras acusaciones durante una madrugada intensa en la sede del PSM (en la plaza de Callao en Madrid). Tras el escrutinio, la distancia a favor de Gómez en avales crece respecto al cálculo inicial. Este ha reunido 828 avales más que Jiménez, a quien la comisión de garantías de Madrid reconoció 5.696 votos (706 menos que los presentados), en tanto que a Tomás Gómez se le consideraron válidas 6.524 firmas (349 menos).

Tras el escrutinio, Gómez aventaja en 828 firmas a la ministra de Sanidad

El equipo de Jiménez ha decidido pedir un nuevo recuento a la comisión federal de listas que mañana atenderá las reclamaciones que se produzcan en todas las federaciones de España y proclamará de forma oficial a los candidatos. "Por una mera razón de justicia vamos a recurrir porque creemos que unos 450 avales han sido anulados sin razón", señalan en el equipo de la ministra. Aseguran, indignados, que se les han anulado avales por "faltar la letra del DNI, o porque un apellido era ilegible o estaba mal escrito". Y cuestionan la labor de la comisión regional de garantías electorales, formada por cargos del aparato que apoyan a Gómez. También se quejan de que no les han permitido supervisar el recuento de todos los avales. En la candidatura del secretario general del PSM indican que "no impugnarán nada de lo decidido por la comisión regional porque respetamos su labor. Hemos tenido las mismas oportunidades". Y explican que el principal motivo de anulaciones de sus avales ha sido por falta de pago de la última cuota.

Aunque Jiménez y Gómez propugnan el buen estilo, las horas vividas en la sede del PSM durante el recuento han puesto de manifiesto la dureza de este enfrentamiento. "Ya no hay empate como dijeron porque Gómez le lleva más de 800 votos de delantera", señalan en el entorno del líder del PSM, más animado ayer después de superar la sorpresa que produjo constatar que Jiménez se aproximaba a los 6.000 avales.

Cuando empezó la campaña, desde el lado de Gómez se dudaba de la posibilidad de que Jiménez alcanzara las firmas necesarias. Lo cierto es que ahora los dos son ya candidatos oficiosos a la espera de que el sábado la comisión federal de Ética y Garantías, que preside Carmen Hermosín, los proclame junto al resto de socialistas de otras federaciones que han conseguido los avales.

En las últimas horas, los seguidores de Jiménez han elevado sus quejas porque insisten en que su candidatura es la que sufre "el peso del aparato regional que controla Gómez", y alegan que el apoyo de la dirección federal a Jiménez "no tiene traducción práctica", más allá de las declaraciones a su favor.

La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, se comprometió a dotar a este proceso de las máximas garantías y ningún candidato tiene queja de su imparcialidad, reconocen en los entornos de ambos. Pajín mantiene una excelente relación con los dos contrincantes.

Después de conseguir los avales, la ministra de Sanidad disputa a Gómez la condición de "candidata de las bases", según dijo ayer en Los Desayunos de TVE. "Lo que se elige no se impone", responde la ministra al reproche de que ella llegó de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero y de Ferraz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 2010