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ETA intenta presionar al Gobierno al apelar a 'mediadores internacionales'

La banda anuncia su disposición a reunirse con cuatro Nobel para un "análisis"

Trece días después de que anunciara un alto el fuego , ETA emitió ayer por la noche otro comunicado en el que se compromete a reunirse con los "mediadores internacionales" que asumieron la Declaración de Bruselas , de marzo de 2010, para realizar un diagnóstico común y proponer una solución al "conflicto vasco".

La Declaración de Bruselas reclamaba por escrito a la banda terrorista una tregua permanente y verificable. Fue suscrita por cuatro premios Nobel de la Paz y por la Fundación Nelson Mandela, con los que ahora ETA quiere sentarse a hablar, según anuncia en este comunicado. No precisa en cualquier caso que vaya a comprometerse con la tregua permanente y verificable, como le reclamaban, sino que se limita a señalar su "disposición a analizar conjuntamente los pasos que necesita una solución democrática al conflicto vasco, incluidos los compromisos que debe adoptar" la propia organización terrorista. Añade que para la fecha en la que se hizo pública la Declaración de Bruselas la banda "ya había dado órdenes a sus grupos operativos de que cesaran las acciones que tenían preparadas", informa Mikel Ormazábal.

La organización se plantea asumir parte de la Declaración de Bruselas

El Gobierno dice que ETA sigue sin dar el paso definitivo de dejar las armas

Los requeridos por ETA para esta convocatoria son el ex presidente surafricano Frederick de Klerk, el arzobispo Desmond Tutu, el ex primer ministro irlandés John Hume y la ex presidente de Irlanda, Mary Robinson. El impulsor de la declaración es el abogado surafricano Brian Currin, mediador en los procesos de paz de Irlanda del Norte y Suráfrica, y asesor de la izquierda abertzale.

Con este comunicado, avanzado anoche por los diarios Gara y Berria -este último lo colgó íntegro a las dos de la madrugada-, la banda trata de dar un nuevo paso ante la indiferencia con que se acogió su declaración de alto el fuego por parte del Gobierno y de la mayoría de partidos democráticos, y la decepción de la propia izquierda abertzale, que esperaba un mayor compromiso.

En esta nota lo explica: "Ante la cerrazón de Francia y España, ETA ha hecho zarpar de nuevo el barco de la oportunidad para la resolución democrática del conflicto. Y ha tomado la primera decisión sin echar el ancla, con disposición de navegar aguas más profundas".

El texto hace sucesivos llamamientos a la comunidad internacional para que participe en el nuevo proceso que pretende abrir con el alto el fuego anunciado el 5 de septiembre. O dicho de otro modo, ante la actitud del Gobierno español y los partidos democráticos, contrarios a abrir una nueva ronda de negociaciones, ETA ha optado por acudir a personalidades extranjeras familiarizadas con otros procesos para que sean ellas quienes presionen al Ejecutivo.

Tanto el Gobierno como los partidos democráticos eludieron ayer pronunciarse públicamente sobre el nuevo comunicado de ETA. Fuentes consultadas señalaban que la banda sigue sin dar el paso que debe dar: el cese incondicional y definitivo de la violencia. También precisaron que seguía sin comprometerse con una declaración de tregua permanente y verificable, que le reclama la izquierda abertzale. Fuentes próximas a esta creen que la propuesta de reunirse con "los mediadores internacionales" supone un paso previo a una futura declaración de tregua permanente y verificable, que esos círculos sitúan para antes de final de año.

El pasado 11 de septiembre, Currin reconoció a EL PAÍS que el comunicado de ETA del 5 de septiembre no respondía a la petición que en marzo le habían dirigido las personalidades internacionales y la propia izquierda abertzale . Además, de modo premonitorio anunciaba que "ETA necesita dar nuevos pasos más pronto que tarde".

Qué pide la Declaración de Bruselas

La denominada Declaración de Bruselas la presentó, el 29 de marzo de 2010 en el Parlamento Europeo, el abogado surafricano Brian Currin, mediador de los conflictos en Irlanda del Norte y Suráfrica y asesor de la izquierda abertzale. En el documento reclamaba a ETA un alto el fuego permanente, unilateral, incondicional y verificable por un organismo internacional independiente.

El texto estaba refrendado por 19 firmas, entre ellas, cuatro de premios Nobel de la Paz: el ex presidente surafricano Frederick de Klerk; el arzobispo Desmond Tutu; el ex primer ministro irlandés, John Hume, y la presidenta de Irlanda, Mary Robinson. Lo apoyó también la Fundación Nelson Mandela.

El documento pedía a ETA que respaldara la apuesta de la izquierda abertzale por un "proceso democrático en ausencia de violencia".

Las personalidades internacionales presentaron la Declaración de Bruselas un mes después de que la izquierda abertzale culminara el proceso asambleario, iniciado en noviembre de 2009 y que se zanjó por una abrumadora mayoría, a favor de la utilización exclusiva de "vías democráticas y pacíficas para lograr objetivos políticos". ETA, en un comunicado en abril, se comprometió a responder a dicha declaración. El 5 de septiembre declaró un alto el fuego y ayer respondió a los autores de la declaración, diciéndoles que se reunirá con ellos para hacer un diagnóstico común.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de septiembre de 2010

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