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La tormenta anega Cáceres y atrapa a 750 viajeros de tren en Barcelona

Cataluña, Aragón y Menorca permanecen hoy en alerta por las fuertes lluvias

La cortina de agua que cruza la Península desde el jueves tuvo ayer su jornada de mayor intensidad, pero mantiene en alerta a Cataluña, Aragón y Baleares (con riesgo importante de lluvias en Huesca, Lleida, Tarragona y Barcelona), y no amainará hasta mañana. El otoño se estrenó con saña especial en Cáceres, apedreada en la madrugada del viernes por una tromba de granizo; y con los 750 viajeros atrapados durante más de una hora en un túnel ferroviario de la capital catalana por una avería por la tormenta.

Tan solo 20 minutos bastaron para cambiar el paisaje urbano de la ciudad extremeña: árboles tronchados, viviendas y locales inundados, vehículos magullados por el granizo y un sinfín de daños más pendientes de evaluar. De los 45 litros de agua por metro cuadrado que dejaron las lluvias de ayer, 25 litros se recogieron en los 15 minutos más encarnizados.

Una avería deja a dos convoyes más de una hora en un túnel de Cataluña

Las fuertes rachas de viento convirtieron los pedruscos en proyectiles lanzados contra personas, vehículos, edificios y árboles. El hielo se compactó al tocar tierra en grandes placas que pararon el tráfico y atraparon a muchos en sus vehículos. Por la tarde, y pese al calor de toda la jornada, aún se podían ver los montones de nieve sucia en los márgenes de algunas rotondas, en bloques de medio metro de altura.

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, dijo ayer que los afectados podrán acogerse aún al decreto de ayudas por tormenta aprobado por el Gobierno central tras los temporales del pasado invierno.

En Barcelona, la tormenta provocó una avería eléctrica a las 8.24 que paralizó cuatro líneas de Renfe (R1, R3, R4 y R7) y dejó dos trenes de cercanías bloqueados en un túnel. Sin luz, aire acondicionado e información. "La gente no hablaba, había muchísima tensión, pero en ningún momento nos desesperamos", cuenta Araceli López, una de las afectadas.

Su tren quedó varado entre las estaciones del Clot y Arc de Triomf. La gente empezó a usar los teléfonos móviles como linterna; el calor era cada vez más insoportable. Tardaron más de una hora en ser evacuados: Renfe colocó otro tren en paralelo para que saltaran a él. No hubo heridos.

En el otro convoy varado viajaban 400 personas, que pasaron una hora y media en el túnel del Clot, con la luz de emergencia y sin aire acondicionado. "Ha sido horrible. No sabíamos qué hacer y estábamos muy nerviosos porque nadie nos informaba", relata Gerard Puig, uno de los pasajeros. El servicio quedó completamente reestablecido a las 10.55.

La falta de información fue, como siempre, la crítica más común entre los viajeros afectados. Renfe aduce que se produjo "un problema con la megafonía de los trenes". Además, aseguró que el caos ferroviario se debió a "una incidencia puntual" que, en su opinión, es "difícilmente repetible".

Además, dos mujeres y un hombre resultaron heridos al derribar el viento la estructura de la terraza de un bar en Palencia, según informa Efe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de septiembre de 2010