Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:EL JEFE DE TODO ESTO | JOAQUÍN SAN JUAN, maestro de flamenco

"Esto es como el Actor's Studio"

El centro de flamenco Amor de Dios sobrevive en el mercado de Antón Martín

El olor a carnicería y pescado camufla la entrada a un templo del flamenco. En la primera planta del mercado de Antón Martín funciona Amor de Dios, centro que nació para la formación de los bailarines de la compañía de Antonio Ruiz -más conocido como Antonio el Bailarín- y en el que se formaron Antonio Gades, Joaquín Cortés, Mario Maya, María Pagés... "Y todo el que ha tenido algo que decir en la danza", afirma rotundo Joaquín San Juan, su director desde 1993. "Amor de Dios es el Actor's Studio de la danza, el otro es más popular porque son actores de cine, pero en la danza, Amor de Dios es fundamental".

San Juan es un aficionado al flamenco de toda la vida. Nacido en Cantabria hace 61 años, llegó a Vallecas siendo un bebé. "Mis padres eran unos exiliados interiores de la guerra, vinieron a Madrid a buscarse la vida". Gracias al contacto con los inmigrantes andaluces, San Juan encontró el flamenco y, siendo un veinteañero, entró en el "movimiento de las peñas", lugares de reunión de los aficionados y de crecimiento de los artistas locales, del que llegó a ser presidente. En este ambiente conoció a muchos de los maestros de Amor de Dios y cuando la academia atravesó su peor crisis decidió dar el paso al frente.

En 1993 la institución recibió la Medalla al Mérito de las Bellas Artes

Por aquí pasaron Antonio Gades, Joaquín Cortés o María Pagés

En su anterior emplazamiento Sara Montiel ensayó 'El último cuplé'

La escuela estuvo a punto de desaparecer en los años noventa

De eso hace hoy 17 años. Ahora pasa la mitad de la semana en las instalaciones. "Tengo media casa aquí", explica, "suelo quedarme a dormir dos o tres días en semana, pero no siento que esté trabajando, hago lo que me gusta". Amor de Dios nació como lugar de encuentro. "El administrador del ballet de Antonio el Bailarín (Honorio Fernández), le pide en 1952 a su amigo Juan María Martínez de Bourio que les permita utilizar un almacén que tenía en la calle de la Montera para ensayar", explica San Juan. Unos años después, el edificio es declarado en ruina y Bourio busca un lugar donde alojar a los bailarines en la calle de Amor de Dios, de donde el centro toma el nombre. "No tuvo otro porque", explica San Juan, "las cosas eran bastante casuales entonces".

Las compañías de baile contrataban profesores para sus bailarines, y así, jóvenes como Antonio Gades recibieron sus primeras clases con la maestra Palito antes de formar parte de la compañía de Pilar López. Queda también para el recuerdo que Sara Montiel ensayó allí El último cuplé y que por estas instalaciones pasaban también los cuerpos de baile de estrellas de la canción como Concha Piquer. En Amor de Dios se concentraban los 20 o 30 maestros más importantes de Madrid, que así lograban compartir gastos y ampliar la difusión de su trabajo.

A lo largo de los años, el centro fue acentuando su faceta formativa. Pero San Juan aclara: "Esto no es un conservatorio". La libertad de cátedra es una máxima del centro: "Para que el artista tenga las neuronas en constante ebullición hace falta que esté en un punto intermedio entre la metodología y la bohemia, y Amor de Dios está en ese punto intermedio".

El centro estuvo al borde de la desaparición a principios de los noventa, cuando los dueños del edificio en el que estaba alojado decidieron venderlo. Bourio eligió este momento para retirarse, por lo que hubo que buscar emplazamiento una vez más. San Juan, siendo presidente de la Federación de Entidades Flamencas, logró un acuerdo por el que debían buscar instalaciones temporales mientras se terminaba de preparar un proyecto del que iba a formar parte el Centro de las Artes y la Cultura (lo que se dio en llamar el Leguidú), en Arganzuela, que luego quedó en agua de borrajas. Eso sí, por el camino, siendo ministra de Cultura Carmen Alborch, se otorgó al centro la Medalla de Plata al Mérito de las Bellas Artes.

Después de nueve años de provisionalidad, San Juan comenzó a buscarse la vida y encontró la solución: "Un día subí a comprar algo al mercado de Santa María de la Cabeza y vi que la planta de arriba estaba vacía", explica.

Desde entonces, Amor de Dios está ligada al Mercado de Antón Martín y es un centro totalmente privado. Los profesores pagan una cuota por utilizar las instalaciones y se alquilan los estudios para los profesionales que necesitan ensayar. Los maestros, a su vez, cobran a los alumnos, que renuevan sus compromisos cada semana. "Es difícil saber cuántos tenemos, de manera aproximada podemos decir que pasan diariamente mil personas por aquí", dice San Juan. "Los dineros públicos solamente sirven para conservar las estructuras", denuncia, al tiempo que se queja de que las instituciones madrileñas no apostaran hace años por el flamenco, que durante décadas tuvo como epicentro la ciudad: "El flamenco no es del pueblo, eso es un cuento. El flamenco es un arte de escenarios, y desde Madrid se hizo que pasara de ser un folclore importante a un arte de escenario para el mundo, y de esto, las autoridades madrileñas se olvidan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de septiembre de 2010