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Reportaje:Empresas & sectores

Papeleras, momento crítico

Los malos tiempos auguran fusiones entre las grandes empresas europeas

La crisis y los tiempos pasan factura a las papeleras, en particular a la rama de papel prensa, que se ha convertido en farolillo rojo del sector. Hasta la penúltima recesión, a comienzos del milenio, la industria papelera se recuperaba al mismo tiempo que el resto de los mercados, pero ahora la situación es muy diferente. A comienzos de año, cuando los primeros brotes verdes comenzaban a aparecer, el papel de prensa sufrió un descalabro y perdía el 20% de su valor en el mercado internacional.

A mediados de 2007, el precio de una tonelada de papel ascendía en el mercado europeo a 540 euros; en la actualidad es 410. "El precio actual es similar al de la tonelada de papel prensa a comienzos de la década de los noventa", dice Harri Taittonen, jefe analista del sector papelero y forestal de

Solo capean el temporal quienes producen pulpa además de papel

Nordea, la principal institución bancaria nórdica.

Al mismo tiempo, la demanda se desplomaba un 15%, para situarse en ocho millones de toneladas. Según Helsingin Sanomat, primer periódico de Finlandia, el sector trabaja solo con el 80% de su capacidad instalada. Ello a pesar de que media docena de plantas papeleras han cerrado sus puertas tanto en Suecia como en Finlandia, dejando en la calle a miles de trabajadores.

Por si esto fuera poco, hay que sumar otro elemento devastador: la materia prima sigue aumentando de precio. Tanto la pulpa como el papel reciclado viven días de bonanza debido, principalmente a la demanda del mercado chino. Así las cosas, solo los grupos que producen pulpa además de papel están capeando el temporal.

El mercado del papel prensa no es global. Cada zona del mundo -principalmente Norteamérica, Europa y Asia- se abastece de su propia industria. En el caso de Europa, la producción está concentrada en manos de 10 grandes grupos.

Las cuentas del segundo productor de papel de prensa en Europa, UPM, en el primer trimestre de 2010 dejan muy claro por dónde van los tiros. La división de pulpa generó unos beneficios de 84 millones de euros, mientras que su división de papel registraba pérdidas de 61 millones.

El grupo noruego Norke Skog, especializado en papel de prensa y con papeleras en Austria, Noruega, Francia y Holanda, es el que peor lo está pasando. Sus ventas menguaron un 20% en el primer semestre, y sus pérdidas se duplicaron hasta alcanzar los 260 millones de euros. Con una producción de 1.800 millones de toneladas anuales, el grupo figura en el tercer lugar del ranking europeo. "La situación de Norke es verdaderamente desastrosa. Todo apunta que va en camino de una reorganización y una posible fusión", declaró Katja Keitaaniemi, analista de la industria forestal del Swedbank.

Sven Ombudstvedt, consejero delegado de la empresa noruega, declaró recientemente al Financial Times: "Necesitamos reducir la capacidad productiva del sector. Estamos abiertos a cualquier solución con el fin de lograr una balanza entre oferta y demanda". Por su parte, el Helsingin Sanomat confirmó que Norke Skog, la sueco-finlandesa

Stora-Enso, principal papelera europea, y la sueca Holmen, propietaria de una papelera en Fuenlabrada (Madrid), estudian fusionar sus negocios de papel prensa.

El intenso runrún provocó que las acciones de Norke Skog se dispararan en un 20%. La cotización de las tres papeleras se suspendió en el parqué de Estocolmo y en el de Helsinki. Los dirigentes de Stora-Enso y Holmen negaron que estuvieran tramando una fusión, pero para los analistas quedó claro que algo se traían entre manos.

"La cosa no tan es simple. Hay algunas limitaciones, como por ejemplo las reglas de la competencia imperantes en la Unión Europea. No sabemos qué cuota de mercado puede aceptar la UE", declara Harri Taittonen, jefe analista de Nordea. En efecto, la empresa resultante de la fusión de las tres papeleras acapararía el 50% del mercado europeo.

Según el economista de Nordea, la mayoría de las plantas papeleras europeas producen, hoy por hoy, pérdidas. "Es posible que unas cuantas plantas que estén cercanas al mercado y que tengan tecnología eficiente produzcan beneficios. Pero al menos una tercera parte no logra cubrir sus costos de producción", dice Taittoinen. Según el analista, la situación no puede prolongarse por mucho tiempo.

Parte de la capacidad instalada tendrá que ser retirada del mercado. Stora-Enso ha anunciado el cierre de su planta de Karlsruhe (Alemania), con capacidad para producir 195.000 toneladas de papel de prensa al año. La empresa también ha prometido reducir su producción en Finlandia. Pero al mismo tiempo, en Suiza, la papelera

Perle anunció la apertura de una nueva planta con capacidad productiva de 360.000 toneladas. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de septiembre de 2010