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Elorza propone financiar el nuevo Anoeta sin ayudas públicas directas

El Ayuntamiento acepta que haya cuatro torres y ceder el uso del estadio 30 años

La ampliación del estadio de Anoeta y la eliminación de las pistas de atletismo, que podría costar unos 80 millones de euros, no se financiará con aportaciones directas de las instituciones vascas, como va a ocurrir con parte de los 157 millones que supondrá el nuevo San Mamés. De la remodelación del recinto deportivo donostiarra se hará cargo un promotor privado, elegido en un concurso público que convocará el Ayuntamiento al que se le cederá la explotación del estadio durante 30 años y podrá gestionar en propiedad las cuatro torres (15.000 metros cuadrados en total para usos terciarios) que se construirán en las esquinas del estadio.

El alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, compareció ayer junto a su concejal de Deportes, Jon Lasa, de Alternatiba, para explicar la fórmula legal que se arbitrará para financiar la operación urbanística de Anoeta sin aportación alguna a cargo de los presupuestos municipales. La solución elegida garantiza que el estadio siga siendo de titularidad municipal, pero deja en manos del ganador del concurso público la venta o alquiler de los cuatro edificios para financiar el coste de las obras de remodelación.

Los cuatro edificios sumarán 15.000 metros cuadrados para usos terciarios

La propuesta de Elorza consiste en aprobar un expediente de modificación puntual del Plan General de la ciudad para permitir el incremento del volumen edificatorio del estadio en 15.000 metros cuadrados, una tramitación que "ya está siendo trabajada" por Urbanismo, expuso el regidor, y que culminará dentro de nueve meses.

Con esa nueva ordenación urbanística superada, Anoeta Kiroldegia, la sociedad municipal que gestiona el estadio, promoverá una licitación pública y abierta para adjudicar el derecho de usufructo del estadio por un periodo de 30 años. El adjudicatario acometerá a su cargo -"sin aportación económica municipal", precisó Elorza- la reforma del campo y la eliminación de las pistas de atletismo. El ganador del concurso quedará como propietario de las cuatro torres de uso exclusivamente terciario, aunque podrá enajenarlas a un tercero para compensar la inversión de las obras. Todas estas propuestas serán recogidas en un convenio que firmarán la Real Sociedad y Anoeta Kiroldegia a lo largo del próximo mes de septiembre.

El futuro estadio tendrá similitudes con el recogido en el proyecto Gipuzkoarena, aunque a una escala mucho menor, pues este incluia unas torres con 54.000 metros cuadrados.

La solución planteada para Anoeta resulta aparentemente distinta a la arbitrada con el nuevo San Mamés, cuya construcción se sufragará en gran parte con ayudas a fondo perdido del Gobierno, la Diputación vizcaína y el consistorio bilbaíno. En cambio, el modelo de financiación propuesto por Elorza deja la puerta abierta a la participación indirecta de las instituciones en la operación.

Si la Real Sociedad resulta ganadora del concurso público -todo apunta a que se presentará-, el actual Consejo de Administración ya ha adelantado que tiene previsto vender tres de las cuatro torres al Ejecutivo autónomo, la institución foral y al consistorio, respectivamente. El club se quedaría en propiedad con la cuarta torre, con lo que aportaría el 25% de la inversión. Elorza reconoció que en las conversaciones que ha mantenido con el presidente del club, Jokin Aperribay, este le ha trasladado la disposición de la entidad txuriurdin a involucrarse en el proyecto: "Serán concursantes", destacó el alcalde.

El equipo de gobierno municipal ha accedido finalmente a tramitar la reforma del estadio al comprender "la preocupación de la Real Sociedad" y de los aficionados por la lejanía de los espectadores del terreno y, al mismo tiempo, porque supondría "una oportunidad" para ser sede o subsede del Mundial de Fútbol en 2018 si resulta elegida la candidatura de España.

La Real, firme candidata a ganar el concurso

El estadio de Anoeta se inauguró el 13 de agosto de 1993 con un aforo de 32.000 espectadores tras el cierre, por vetusto, del campo de Atocha. Las obras costaron 39,8 millones de euros (6.600 millones de pesetas entonces), de los que el Ayuntamiento donostiarra aportó algo más de la mitad (19,6 millones), además del suelo que ocupa. Del resto de la inversión se hicieron cargo la Diputación de Guipúzcoa (7,8 millones), el Gobierno vasco (seis millones), el Consejo Superior de Deportes (3,6 millones) y la Real Sociedad (tres millones).

Una década después, la Real se postula como firme candidata para asumir la reforma del estadio y su posterior explotación. El proyecto de ampliación consiste en aumentar el aforo, pasando de las 32.000 localidades actuales a un total de 41.000 asientos, y quitar la pista de atletismo para acercar a los espectadores al campo de juego. Así, los fondos situados ahora a 42 metros de la portería se aproximarían a apenas ocho metros y las bandas distarían unos seis metros del público, en lugar de los 24 actuales.

El alcalde donostiarra, Odón Elorza, quiso ayer mostrarse prudente y no se atrevió a ofrecer una estimación del coste de las obras, su fecha de inicio y duración. Estos detalles fueron ofrecidos la semana pasada por el presidente realista, Jokin Aperribay, quien calculó una inversión de 80 millones. Según sus previsiones, los trabajos se extenderán de 2013 a 2017. La idea es que las máquinas puedan operar sin interferir en la competición deportiva, de modo que se irían demoliendo las tribunas una por una.

Elorza aclaró que la altura de las torres será "un poco" superior al techo actual del estadio. Nada que ver con el diseño de Gipuzkoarena, que inicialmente preveía 102 millones de inversión para construir tres torres de 12 pisos y otra de 17 destinada a hotel. Gipuzkoarena requería, además, una mayor ocupación de espacio público.

El convenio que pretende aprobar el consistorio con la entidad blanquiazul incluirá una cláusula que garantiza el uso del nuevo estadio por la Real, sea quien sea el ganador del concurso. Elorza destacó que la futura instalación deberá mantener la casa de cultura Ernest Lluch y otras oficinas que actualmente alberga el estadio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 2010

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