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Análisis:CARTA DEL CORRESPONSAL / Bruselas | Economía global

Ricos contra pensionistas

Bélgica es un país de contrastes que la crisis ha perfilado un poco más. A pesar del permanente estado de excepción de este país, con largas temporadas sin gobiernos estables, la vida real de muchos belgas resulta bastante envidiable. El año pasado los más afortunados subieron otro peldaño en el escalafón internacional de millonarios. Bélgica es el país de la UE con la mayor densidad de poseedores de un millón de dólares. Nada menos que un 3,5% de las familias disfrutan de esta privilegiada condición, según el estudio realizado por Boston Consulting Group, que coloca a Bélgica en el octavo lugar por concentración de millonarios en 2009.

Otro estudio de Economist Intelligence Group para Barclays Wealth aumenta hasta el 10% la proporción de hogares millonarios en Bélgica y pronostica que en siete años serán el 17% de las familias. La cosa va a más con o sin crisis.

El 3,5% de las familias belgas posee más de un millón de dólares

Se baraja implantar un impuesto a las grandes fortunas

La pensión media es de 1.100 euros en hombres y 634 para las mujeres

A nadie debería sorprender tanta concentración de capital si se considera la extraordinaria acumulación efectuada tanto por ser la primera nación del continente que desarrolló la revolución industrial, su pasado colonial en Congo y el privilegiado trato fiscal que hasta hace poco han disfrutado. No es de extrañar pues que Bruselas sea la tercera capital más rica de la UE, con una renta por habitante equivalente al 221% de la media europea.

Las cajas de los bancos están que revientan. Los ahorros superan los 200.000 millones de euros, tras crecer un 18% en el último año y un 48% desde 2008. Otro récord. Cada familia belga posee una media de 60.000 euros en sus cuentas, con una tasa de ahorro del 20%. De ahí que Bélgica sea líder en todas las categorías en patrimonio financiero en la zona euro, según ING Belgique.

Tanta ostentación de riqueza no podía pasar desapercibida en momentos de crisis. De repente ha aparecido la necesidad de rellenar el exhausto bote de las pensiones. Y la vieja idea de establecer un impuesto sobre las grandes fortunas para mantener el bienestar de los jubilados ha vuelto a tomar cuerpo. Los medios apuntan a las poderosas familias de los Spoelberch, Mévius y Vandamme; Colruyt, Emsens, Frère, Lhoist-Berghmans, De Nul, Cigrand, Boël, D'Ieteren y Velghe -Bekaert, para que aporten su granito de arena para asegurar una vejez menos afligida para viudas y jubilados.

La idea ha llegado de la mano de Luc Jansen, presidente del Comité Consultivo para las Pensiones, un órgano oficial constituido para buscar soluciones a uno de los problemas más serios del país. El impuesto lo pagarían los patrimonios superiores a 1,25 millones y sería progresivo, con un tipo máximo del 1%. Se inspiran en el impuesto de las grandes fortunas de Francia, que en 2009 afectó a 562.000 contribuyentes con un patrimonio superior a los 790.000 euros y que recaudó 3.290 millones.

Esta es la sorda batalla social que se libra en Bélgica, que intenta readaptar su sistema de pensiones con grandes esfuerzos. La pensión media de un asalariado es de 1.100 euros para los hombres y 634 para las mujeres. La edad efectiva de jubilación ha pasado de 56,8 años en 2001 a 61,6 en 2007. La mejora de las pensiones podría reducir el aumento de las desigualdades en un país con un 17% de pobres. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de agosto de 2010