Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Animales, plantas, dioses y arte

El Carpio vuelve a convertirse en centro vanguardista del mundo rural

El Carpio no es un pueblo más de la provincia de Córdoba. Dos semanas al año, el arte contemporáneo salpica sus calles. Un paseo por ellas guarda sorpresas. Los motes de los vecinos convertidos en escudos heráldicos expuestos en farolas públicas. Coches cubiertos con fundas estampadas de flores. Un calendario de sacrificios en su torre medieval de Garci Méndez. Y en lo más alto de ésta, un elefante asiático blanco de escayola y resina. Así es Scarpia, las jornadas de intervención artística en el espacio natural y urbano del municipio cordobés, cuya novena edición comenzó el martes y se prolongará hasta el 28 de agosto.

La temática de este año se titulo Flora y fauna. El Carpio ya ha saboreado un exquisito aperitivo: la presencia de Burro Grande, obra de Fernando Sánchez Castillo. La pieza es una reflexión irónica sobre el toro de Osborne y los símbolos nacionales. Ahora es un emblema más del pueblo y de la propia Scarpia. "Cuando instalamos a Burro Grande ya teníamos claro que la temática de este año iba a versar sobre los animales y la vegetación", indica Miguel Moreno, director de las jornadas.

La obra más compleja se inspira en los cuatro evangelistas

Durante estas dos semanas se desarrollan exposiciones, talleres, conferencias e intervenciones artísticas callejeras. Entre las primeras destaca la muestra permanente que acoge la torre de Garci Méndez, atalaya de estilo mudéjar del siglo XIV que domina El Carpio. Sus diversas salas sirven para estudiar artísticamente la relación entre los animales y la religión. Las culturas amerindias, el Islam, el cristianismo y el hinduismo se explican a través de los animales.

En la primera planta, Sebastián Contreras y Manuela Jodral han planteado una obra en la que la deidad Quetzacóatl, representada por una serpiente emplumada, esgrime un cuchillo de sacrificio. Por su parte, Cyro García ha escogido al cerdo, el animal prohibido para los musulmanes (y los hebreos) para crear Enteritis necroticans, titulo que remite a una de las enfermedades que transmite este animal. La obra más compleja es la creada por José Antonio Sánchez Piñero y Alegría Castillo, que aprovechan el Tetramorfos (la representación de los cuatro evangelistas como otros tantos animales) para hacer un profundo estudio artístico sobre el cristianismo. El león (San Marcos), el toro (San Lucas), el águila (San Juan) y el ángel (San Mateo), se representan en tres paneles, esculturas y proyecciones que guardan multitud de sorpresas y secretos que invitan al espectador a interactuar constantemente.

Los creadores se han documentado exhaustivamente en los textos bíblicos e históricos para componer cada uno de los elementos conceptuales, pero, ¿no temen que el espectador no sea capaz de entenderlo todo? "Ocurre como en las iglesias. Están llenas de simbología que muchas veces desconocemos, pero no por ello dejas de admirarlas. Nosotros nos documentamos para crear la obra, pero no creemos que haya que explicárselo todo al público", dice Alegría. Y mientras, en la azotea de la torre, Patxi, nombre con el que se ha bautizado a la escultura del elefante blanco, realizada por Sonia Cabello García, simboliza por la religión hinduista.

Pero Scarpia no son sólo exposiciones, también hay participación. Los talleres de creación de este año están dirigidos por Carlos Amorales, de México y el gallego Jorge Perianes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de agosto de 2010