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La mitad de los viajeros no toma medidas sanitarias

"Viajar a un país tropical puede ser una experiencia sanitaria de riesgo". Lo afirma Sabino Puente, jefe del servicio de Medicina Tropical y del Viajero del hospital Carlos III, el único centro integrado que da atención antes y después de un viaje de la Comunidad de Madrid. Pero, pese a ello, Puente calcula que alrededor de un 50% de las personas que acudirá a estas regiones lo hace sin consultar a un experto antes.

Y la prueba de que esta visita al médico es útil es que las personas que acuden al hospital salen de media con casi tres vacunaciones nuevas (las más frecuentes son hepatitis A, fiebre tifoidea y fiebre amarilla) y, en un 74%, con tratamiento preventivo para la malaria, según el enfermero responsable de las vacunaciones, Joaquín Coloma.

Puente apunta otro dato: el número de personas que después de un viaje a un país tropical acude a la consulta por problemas de salud fue en 2009 de 4.168, un 39% más que cinco años antes. Pero de ellas, menos del 10% había ido a consulta previamente, lo que es una prueba de que la atención que se dio a los viajeros que tomaron precauciones funciona.

Riesgo en África

El perfil medio de quienes han necesitado atención tras viajar es el de una mujer de 37,5 años que ha estado en África entre 15 y 30 días. En más del 90% de los casos es española. Y los problemas más frecuentes son los relacionados con el aparato digestivo (el 21,18%), la fiebre (el 19,28%) y las enfermedades de piel (17%).

Si se compara el perfil de los que acuden antes de viajar y los que lo hacen después se observa que el destino más peligroso es África. Allí viaja el 37% de los pacientes y es el origen del 50% de los atendidos. Sin embargo, si se mira país a país, India se lleva la palma como destino, seguida de Kenia y Perú.

La mayor frecuencia de casos se da entre los turistas (el 37%), pero hay también una importante proporción de quienes estuvieron en estas regiones por razones humanitarias (33%), muy por delante de los que lo hacen por trabajo (el 16%). Lo más probable, indican los expertos, los turistas simplemente piensan que van a estar poco tiempo en el destino y que no les va a pasar nada, y, en cambio, a los cooperantes les pasa lo contrario: normalmente están periodos largos, lo que aumenta el riesgo de exposición, aparte de que van a zonas menos controladas sanitariamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de agosto de 2010