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Crónica:MUNDIAL DE MOTOCICLISMO | Gran Premio de Alemania

Pedrosa, el perfeccionista

El catalán supera a Jorge Lorenzo al aprovechar el aplazamiento de la carrera tras un accidente para retocar su Honda - Stoner completa el podio tras rebasar a Rossi en la última curva

Dani Pedrosa lo quiere todo en su sitio. Perfecto. Por eso, cuando se suspendió la carrera a causa de un triple accidente que dejó en la pista motos, pilotos y un reguero de aceite y el de Castellar del Vallés regresó a su taller, exigió a su equipo ligeras modificaciones en su moto. Y no andaba nada mal hasta entonces. En aquel inicio de carrera -que unos minutos más tarde sirvió poco más que para hacer conjeturas, pues los pilotos tuvieron que formar, otra vez, en la parrilla de salida de acuerdo con el orden del último paso por meta-, el catalán no había dado respiro a Jorge Lorenzo, que lideraba la prueba. Pero podía ir aún mejor. Como así fue. Porque Pedrosa aspira a la excelencia. Unos pequeños retoques, un par de clics a las suspensiones y ahí está: mayor agarre en la rueda trasera. Perfecto.

La prueba cambió tras el parón obligado por la caída de Espargaró, De Puniet y Bautista

Visto el ritmo de Dani, el mallorquín pilotó más con la cabeza que con el corazón

El de Honda regresó a la pista con la confianza suficiente para tirar y atacar. En ningún momento fue más lento que Lorenzo, que, a pesar de todo, se mantuvo en cabeza hasta la décima vuelta, tratando de cerrar todas las puertas a su rival, tratando de no cometer errores. Antes necesitó de un adelantamiento genial, pues Pedrosa, por segunda vez en el mismo día, le había ganado la partida en la salida, desde la tercera plaza de la parrilla primero, desde la segunda posición, después. Lorenzo, que partía desde la pole, no tuvo más remedio que aguardar tras él y esperar su oportunidad. La tuvo, inmediatamente, en el segundo giro. Le adelantó en plena bajada, antes de una curva a izquierdas, donde le ganó fácilmente el interior, pues generalmente logra apurar mucho más la frenada que el catalán.

Claro que Pedrosa guardaba un as en la manga. Se sabía más rápido. Con mejor ritmo. Y la mejor moto de la parrilla en velocidad punta. Así que firmó un adelantamiento made in Honda y le superó en la recta, a base de darle al acelerador. Cómodamente. Sin que se le moviera un pelo. Por entonces estaban justo a mitad de recorrido -la carrera se retomó a falta de 21 giros- y Dani se apuntaba a la vuelta rápida. Desde ese momento, finísimo Pedrosa, como de costumbre, empezó a rodar entre dos y tres décimas más rápido que el mallorquín.

El líder del Mundial tomó entonces una decisión. No era el momento, el día, ni el lugar para arriesgar lo más mínimo: empezó a hacer más calor que por la mañana, había problemas de agarre, y a Lorenzo nunca le fue del todo bien en esta pista. Aún no ha ganado en Sachsenring. Pero no era el momento, el día, ni el lugar para dar motivos a nadie para que hablara de depresiones inexistentes -los desplantes de Rossi aún no han podido con él-. Y mientras Pedrosa subía el ritmo, Lorenzo aflojaba. Ha aprendido a pilotar más con la cabeza que con el corazón. "Lo importante es el título", se repite.

Cuando Aleix Espargaró se fue al suelo -sufre molestias en una vértebra a causa de una antigua fractura- y tras él cayeron Randy De Puniet -con fractura de tibia y peroné- y Álvaro Bautista -el único que salió ileso, aunque no pudo reiniciar la prueba-, Lorenzo sacaba tres décimas a Pedrosa y empezaba a distanciarse de este con un tiempo por vuelta ligeramente más rápido. ¿Qué habría pasado si nunca se hubiera roto la carrera? Nunca se sabrá. Y no caben las excusas. Pedrosa, excelso, superó a Lorenzo en un fin de semana, el primero, en que todo le fue sobre ruedas desde los primeros entrenamientos libres del viernes. Toda una noticia. Por si el regreso de Valentino Rossi y el despertar, por fin, de Casey Stoner, no hubieran echado ya suficiente pimienta a un campeonato que parecía tener un único protagonista: el ganador de cinco de las ocho carreras disputadas hasta ahora, el todavía líder indiscutible del mundial de MotoGP, Jorge Lorenzo. Ayer tuvo que ceder algo de protagonismo a los otros tres fantásticos. Que picaron piedra en el asfalto germano. Trabajó duro Pedrosa para hacerse con la victoria.

Y trabajaron también Stoner y Rossi en una pelea mano a mano, curva a curva, por la tercera plaza. La ganó el australiano. Pero a punto estuvo el nueve veces campeón del mundo de subirse al podio, con muleta incluida, mes y medio después de fracturarse la tibia y el peroné. Rossi, que hasta mejoró el tiempo por vuelta de su compañero Lorenzo, cayó de la quinta a la séptima posición en la salida inicial. Pero remontó: adelantó a Barberá y a Simoncelli. Reiniciada la prueba, adelantó también a Hayden, primero, y a Dovizioso, después. Hasta situarse a la altura de Stoner, donde ambos ofrecieron un genial espectáculo: brindaron hasta seis adelantamientos. El último, de Stoner a Rossi, en la entrada a la última curva, en la última vuelta del gran premio. Sachsenring se rindió a los pies de El Doctor. El espectáculo puede continuar.

"Me duele la pierna, pero ha sido divertido"

"Es más fácil correr con la pierna rota, porque psicológicamente no me afecta terminar el cuarto", bromeó Valentino Rossi tras una carrera brillante. El campeón italiano apareció a las cinco de la tarde, ya sin el mono de trabajo, por las escalerillas del camión de su equipo. Con una sonrisa de oreja a oreja. "Pelear con Stoner hasta la última curva ha sido divertido. No solo piloto por el campeonato, también para pasarlo bien. Me duele un poco la pierna, pero estoy bien. La espalda también está bastante bien, me operaré a final de año", explicó el motociclista de Tavullia.

Sachsenring alucinó con el regreso del italiano: "Vale fue un rival fantástico. Lo he pasado realmente bien", apuntó Stoner, que sufrió sus embestidas en una lucha cuerpo a cuerpo hasta el final. "No se ha subido al podio de milagro", añadió, sorprendido, Pedrosa.

Incluso Lorenzo llegó a notar su acecho por unas vueltas: "Creo que antes del fin de semana nadie pensaba que podría optar al podio. Pero cuando se puso tercero, incluso me rebajó unas décimas. Y he pensado: 'Hay que espabilar'. Tampoco era cuestión de tirar al máximo, pero sí de no dormirse". En el taller de Lorenzo andan orgullosos por la madurez del piloto: "En carreras como estas un año antes hubiera acabado por los suelos", señalan. De un tiempo a esta parte el piloto balear se ha vuelto más frío y calculador: "Con el ritmo de Dani lo único que podríamos hacer es ser segundos. Claro que quería ganar, pero no siempre es posible hacerlo. El problema era que Dani era más rápido que yo. Y he pensado que era demasiado arriesgado tratar de cogerlo; lo he intentado un par de vueltas, pero no podía buscar adelantarle a toda costa. Estoy muy contento".

También lo estaba Pedrosa, que coincidió en que el accidente rompió el ritmo de la carrera, aunque a él no le afectó demasiado. "Cuando han sacado la bandera roja... ¡Jorge y yo íbamos tan bien! Nos miramos y pensamos: ¿Qué? ¿Paramos o seguimos? Muchas veces, cuando retomas la carrera, ya nada es lo mismo. Pero volvimos a rodar los dos muy bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de julio de 2010

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