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El urbanismo en Málaga

Cambios para un PGOU posible

De la Torre acepta que Arraijanal se convierta en parque metropolitano

Antes de que acabe el año Málaga tendrá por fin su nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) toda vez que la consejera de Obras Públicas y Vivienda, Rosa Aguilar, se ha comprometido a no agotar el plazo de cinco meses del que dispone para la aprobación definitiva. El documento aprobado provisionalmente por el pleno municipal el pasado viernes recoge ya el acuerdo alcanzado por ambas administraciones y que pone fin a un proceso iniciado en julio de 2004, durante el que ha habido sonoras discrepancias.

En algunos aspectos, la redacción final del plan es la conversión de lo imposible. Después de que la Junta echara para atrás el plan hace un año porque no cumplía el informe de impacto ambiental ni el Plan de Ordenación Territorial de la Aglomeración Urbana de Málaga (Potaum) el equipo de gobierno de Francisco de la Torre no ha tenido más remedio de ceder en algunas pretensiones, de ahí que el alcalde considere que el plan solo es "el mejor posible en el estado actual de las cosas", pero no el que mejor responde a sus deseos.

La ciudad gana más de tres millones de metros cuadrados de uso público

El caso paradigmático de esta evolución es Arraijanal, la última parcela sin urbanizar junto a la playa en el término municipal (543.000 metros cuadrados) y que finalmente será convertida en parque metropolitano. El Ayuntamiento no tenía más remedio que renunciar al proyecto de urbanización que pretendía, con 664 viviendas, porque el Potaum, norma de rango superior, preserva el suelo. Pero el camino no ha sido nada fácil y se han sucedido los órdagos, como el que lanzó la junta de gobierno local que en abril de 2009 aprobó el plan de sectorización de la urbanización, justo un día después de que la comisión de redacción del Potaum votara este.

Arraijanal ha sido el último escollo para destascar el PGOU. La Junta quería que fuera calificado como sistema general adscrito al suelo urbanizable -era suelo urbanizable en los dos planes anteriores-, por lo que la administración lo obtendrá por compensación, con la entrega a los propietarios de suelo en otra zona de la ciudad con edificabilidad equivalente a la que tendrían derecho en Arraijanal. Pero el Consistorio se negaba y De la Torre incluso llegó a pedir compensaciones en forma de inversión de fondos europeos.

Finalmente, el Consistorio ha cedido a cambio de otras flexibilidades, como la renuncia de la Junta al puerto seco en Santa Rosalía Maqueda, o la asunción del pago de la mitad de las expropiaciones para el parque fluvial de Campanillas y Guadalhorce, donde el Consistorio también proyectaba construir y ha renunciado a tres sectores residenciales.

Para hacer posible estos ajustes, se concentra más edificabilidad en la zona norte de Campanillas, donde se prevén 9.225 viviendas en seis sectores que suman 1.516.000 metros cuadrados. Y es que en ellos se localizan las viviendas que el Consistorio quería hacer en la franja que el Potaum reservaba para parque fluvial. También se traslada a estos sectores las 1.600 casas que Medio el informe de impacto ambiental rechazó por su proximidad a la central térmica. Hay más densidad residencial en el área, pero se ganan en toda esta zona de expansión del arco oeste-norte de la ciudad más de 2,7 millones de metros cuadrados de nuevos sistemas generales, entre los que se incluyen los parques fluviales del Guadalhorce y de Campanillas.

El plan incluye también una reserva de 257.000 metros cuadrados para el macrohospital en Los Asperones, y concentra en Lagar de Oliveros y Soliva 5.702 viviendas. El plan dibuja 73.618 nuevas casas, 30.000 de ellas ya previstas en el plan vigente. El 30,1% serán de VPO.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de julio de 2010