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Necrológica:

Charles Mackerras, gran paladín de la música checa

El director de orquesta fue pionero en la interpretación con criterios propios de la época barroca y clásica

Ajeno a la galería de egos que conforma la plantilla de directores de orquesta que juegan en esta liga de campeones, el australiano Charles Mackerras fue siempre "un músico para los músicos", como le definiera la mezzosoprano británica Janet Baker; el director de orquesta que servía a la música, el gran paladín de Leos Janácek; el inquieto musicólogo que investigaba cómo interpretar Mozart y Händel con la propiedad histórica antes de que la interpretación con este tipo de criterio se impusiera; el músico seguro cuyas versiones frente a la orquesta eran siempre fiables, invariablemente enérgicas y diáfanas. Era un pozo de experiencia, un maestro modesto. Anteanoche murió en un hospital de Londres a los 84 años, víctima de un cáncer. El 29 de julio debía dirigir uno de los conciertos del popular festival Proms de Londres en el Royal Albert Hall frente de la Orquesta de Cámara Escocesa.

Dirigió la orquesta de la BBC, la English National Opera y la Sinfónica de Sidney

Charles Mackerras nació el 17 de noviembre de 1925 en Schenectady, en el Estado de Nueva York (Estados Unidos), de padres australianos. A los dos años su familia regresó a Sidney -jamás perdió el acento australiano pese a que llevaba más de 60 años residiendo en Reino Unido-. Desde pequeño sintió pasión por la música, tanta que sus padres lo internaron en un colegio a las afueras de Sidney para mantenerlo alejado del conservatorio. Pero él se escapaba, hasta que le expulsaron y su padre cedió y le dejó estudiar música. "Me obsesionaba hasta el punto de que no tenía interés por ninguna otra cosa", explicaba.

Empezó a estudiar violín, se pasó a la flauta y finalmente cambió por el oboe, y con 15 años ingresó en la Orquesta Sinfónica de Sidney y empezó a hacer orquestaciones para la radio. En 1947 partió de Australia rumbo a Reino Unido, donde conoció a su esposa, la clarinetista Judy Wilkins, con la que se casó ese mismo año, antes de partir con una beca a Praga para estudiar dirección de orquesta con Václav Talich. Allí descubrió la música checa y se apasionó por el compositor checo Leos Janácek.

De regreso a Londres en 1948 inició su larga relación con la Sadler's Wells Opera, actualmente English National Opera, donde dirigió en la primera representación en Reino Unido de la ópera de Janácek Katya Kabanova. Paralelamente, empezó a investigar la interpretación de la música del barroco y el clasicismo con criterios de la época. En 1959 grabó la Música para los reales fuegos de artificio, de Händel, usando la instrumentación original, y en 1956 ya dirigió Las bodas de Fígaro, de Mozart, con los ornamentos propios de la época en que se compuso la ópera.

En 1954 fue nombrado principal director de la orquesta de la BBC. Fue director musical de la Ópera Estatal de Hamburgo (Alemania) entre 1965 y 1969; de la English National Opera entre 1970 y 1977; de la Sinfónica de Sidney, con la que dirigió en 1973 el concierto inaugural de la Sidney Opera House, entre 1982 y 1985; de la Ópera Nacional de Gales entre 1987 y 1992; y de la Orquesta de St. Luke entre 1998 y 2001. Además, mantuvo una estrecha relación con la Orquesta de Cámara de Escocia, la Royal Philharmonic Orchestra, la Philharmonia Orchestra, la Filarmónica Checa y la Ópera de San Francisco. Su extenso legado discográfico, en el que abundan las obras de Händel y Mozart, le sitúa como el más destacado intérprete de música checa, en especial de Janácek.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de julio de 2010