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Un proceso sin información ni soluciones para las auxiliares

La mayoría de los trabajadores de Caixa Galicia y Caixanova lleva nueve meses enterándose por la prensa de los detalles de la negociación. Es una política que ha irritado a los sindicatos y que desconcierta a los empleados. Las empresas sin embargo han lanzado el mensaje de que serán "transparentes". Pero nada se sabe, por ejemplo, de qué pasará con los empleados de las oficinas que se vayan a vender fuera de Galicia y en la propia comunidad autónoma. "El personal no está en venta, por lo tanto, utilizando un giro lingüístico, absténganse de vender las jaulas con los pájaros dentro, nuestros compañeros no son bienes muebles", brama UGT en su último comunicado.

Las centrales han pedido por activa y por pasiva que se abra una mesa de negociación para las empresas que dependen directamente de las cajas, con la callada por respuesta. En el Banco Gallego, propiedad de la entidad que preside Julio Fernández Gayoso, los empleados intuyen que su futuro estará en manos del mejor postor. ¿Quién? "se rumorea que Barclays", contesta un trabajador.

Otro misterio es el dinero que están dispuestas a poner sobre la mesa para regularizar todo el proceso. Los datos que los sindicatos tienen no coinciden ni en el solapamiento de oficinas. "Como criterio utilizamos los códigos postales para ver duplicidades. Nos da que coinciden menos de las que dicen las auditorías", asegura José Ramón Pliego.

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