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La industria forestal alega que no tiene liquidez para gastar más en el monte

La Xunta trabaja por que las nuevas sociedades tengan seguros que protejan la propiedad

Propietarios de terrenos y empresarios de la madera llevan 25 años soñando con una ordenación del monte gallego, mirando de reojo a las Administraciones y poniendo en marcha, con sus herramientas, agrupaciones de parcelas. Hasta hace dos años, el tema no se abordó en serio desde la Xunta. Por eso, en el sector tienen tantas ganas de que la gestión conjunta del monte llegue al terreno que ya casi ni discuten la fórmula. El lunes, la Consellería de Medio Rural reunió al sector para explicarles el proyecto que dejará atrás a las Unidades de Xestión Forestal (Uxfor) que planteó primero el bipartito, pero el futuro decreto debe pasar aún por la Mesa da Madeira y el Consello Forestal de Galicia. A la espera de conocer los pequeños detalles, los agentes del sector afinan en qué debe mejorar el documento.

Para los propietarios es "una utopía" que llegue capital externo

El conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, consideró en la presentación de las Sociedades de Fomento Forestal (Sofor) que abrir la puerta a capital externo supondrá un "impulso importante" y "una vía de progreso" para la nueva fórmula. Uno de los mayores atractivos que vendió la Xunta se mira con recelo desde el sector. No porque el dinero proceda de bolsillos ajenos a los de los propietarios, sino porque se ve como "una utopía". Esta expresión la utiliza el director de la Asociación Forestal Galega, Francisco Dans, cuya agrupación reúne a los propietarios de 35.000 hectáreas de monte particular, además de más de 55.000 de mancomunado. "Las inversiones en el mundo forestal son muy sensibles, muy delicadas. Si te dicen mete tu dinero en vez de en acciones de Telefónica en una agrupación de este tipo verás que no te resulta muy atractivo", explica.

Sin embargo, considera que la Consellería tiene un buen planteamiento: "Hagamos atractivo esto. ¿Pero para quién? Fundamentalmente para el estamento financiero y la gran industria forestal, yo no veo otros inversores interesados". A la joven Asociación de Montes da Galiza (Montegal), que lleva en marcha dos años, le preocupa que una empresa pueda tener el 49% de la sociedad porque "puede provocar que la toma de decisiones quede en manos ajenas" a los propietarios. Es un porcentaje tan alto, dice su portavoz, Mariam Ferreira, que si se ausenta un propietario el inversor tendría mayoría para mandar en el voto.

Desde la orilla de la industria tienen claro que no hay más dinero para inversiones: "Hay un problema de liquidez severo". El director gerente de Monte Industria, Juan Picos, habla por las federaciones empresariales de la madera. En 2009, sus ingresos registraron la peor cifra de los últimos cuatro años, algo más de 1.600 millones de euros, un 28% menos respecto a 2008. Picos cree que las inversiones van a depender de los fondos públicos y de la Unión Europea con los que se cuente. "Es una inversión con un riesgo alto que en otros países están declaradas de interés público y tienen cierto apoyo", pide.

En la Xunta, el director general de Montes, Tomás Fernández-Couto, admite que "no es el mejor momento desde el punto de vista de la liquidez pero sí para establecer unas bases sólidas y de futuro". Las fuentes de la inversión no tienen porqué proceder del sector forestal, dice, pero hay que tener un sistema "cuanto antes". En todo caso, son aprovechamientos anuales, mantenidos en el tiempo, en los que en "muchos casos harán falta inversores" por lo que la Xunta quiere tener las herramientas para hacerlo listas y que las explotaciones sean "modernas".

Las preocupaciones de propietarios e industria pasan también por unos incentivos fiscales que vayan en paralelo con el agrupamiento y seguros adecuados a un tipo de inversión tan sensible. La Xunta está trabajando ya en fórmulas para asegurar las explotaciones. Fernández-Couto avanza que Medio Rural está en contacto con varias compañías de seguros para crear, en colaboración, fórmulas para salvaguardar los montes que irán ligados a las nuevas sociedades y a la gestión profesional que implican. Ahora, explica el responsable de Montes, con los agroseguros sólo se pueden asegurar las masas de coníferas, mientras que la realidad gallega pide que se puedan amparar también los de caducifolios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de julio de 2010