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Reportaje:Primer plano

Latinoamérica sortea la crisis

La región evita errores del pasado y afronta ahora el reto de aprender a gestionar la abundancia

"Antes, cuando iba a Latinoamérica, iba preparado para lo peor. Ahora, vengo preparado para lo peor cuando vengo a España", contaba el pasado lunes el director general de la división América del Banco Santander, Francisco Luzón, que vive la mitad del año de un lado del Atlántico y la otra mitad, del otro. En el noveno encuentro anual del grupo sobre Latinoamérica, que se celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander, Luzón se refería al contraste entre un subcontinente que está recuperándose en forma de V después de la crisis mundial, gracias sobre todo a la demanda de China, y una Europa que teme caer en una nueva recesión por el efecto de los ajustes fiscales que la mayoría de sus países ha aplicado para reducir su deuda.

El crecimiento ya no depende solo de EE UU; China juega un papel decisivo

A diferencia de los años 90, el modelo de crecimiento genera empleo

Chile y Singapur son los únicos países sin deuda pública neta

Los precios de las materias primas, vitales en la región, no se han colapsado

El desafío es dirigir los fondos que llegan a actividades productivas

La banca está saneada pero el crédito apenas es el 30% del PIB

Brasil, Chile y Perú ya han subido los tipos para evitar inflación futura

Los balances de empresas españolas mejoran por las filiales de la región

Un día después de que dos millones de argentinos celebraran, el pasado 25 de mayo, el bicentenario de la revolución independentista de su país, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, comentaba en Buenos Aires ante empresarios españoles su asombro por el espíritu festivo que había allí y lo comparó con el de Europa, donde reside en la actualidad. "En Europa hay un ánimo demasiado deprimido, que contrasta con el que hay en América Latina".

Los indicadores sociales latinoamericanos siguen siendo mucho peores que los europeos, pero las coyunturas económicas de una y otra región contrastan. Y lo hacen en parte porque el crecimiento de Latinoamérica depende no solo de EE UU, que se recupera con rapidez pero con dudas, sino cada vez más de China, que no ha dejado de crecer a ritmo acelerado durante la crisis. Latinoamérica depende cada vez menos de Europa.

A diferencia de otras crisis mundiales, que dejaban a Latinoamérica postrada, esta vez el golpe no fue tan duro como otras veces y la recuperación está siendo más vertiginosa. Por supuesto que si la Gran Recesión, la mayor contracción mundial después de la Gran Depresión, termina marcando una doble caída, Latinoamérica no saldrá indemne, pero de momento la región se recupera con fuerza.

"Los que mejor están aprovechando la salida de la crisis entre los emergentes son los países asiáticos y los latinoamericanos", opina Dante Sica, de la consultora abeceb.com. "El ciclo económico mundial ahora se explica más por la demanda de los emergentes, sobre todo de Asia", añade Sica. Los emergentes ya representan el 44% de la economía mundial, frente a un tercio en los años ochenta, y Brasil es una de las nuevas potencias, destacó el director de análisis de la división América del Santander, José Juan Ruiz. Latinoamérica está bien situada para responder a las necesidades de alimentos y minerales que tiene Asia para expandir su economía y sus clases medias. En especial, Suramérica resulta el proveedor ideal para Oriente. En cambio, México, América Central y el Caribe siguen dependiendo más de EE UU y por eso su recuperación es un poco más lenta. De todos modos, la volatilidad financiera mundial por la crisis europea perjudica el acceso al financiamiento de Gobiernos y empresas latinoamericanas, alerta Sica. "Hay un mundo financiero más hostil".

El PIB latinoamericano, después de caer el 1,9% en 2009, crecerá el 5,2% este año, según la media pronosticada por cuatro bancos: Santander, Morgan Stanley, JP Morgan y Goldman Sachs. A la cabeza de las principales economías de la región estará Brasil, con 7,6%; seguido por Perú, con 6%, y Argentina, con 5,4%. Chile, pese al terrible terremoto de febrero pasado, se expandirá el 4,7% y México, el 4,5%. Colombia crecerá 3,6% y la excepción entre las grandes economías será Venezuela, que seguirá contrayéndose, esta vez un 2,6%.

De momento, no solo crece la economía latinoamericana sino también los puestos de trabajo, a diferencia de lo que sucedió en los años noventa. "Este modelo de crecimiento genera empleo, que crece al 2,8% anual", dice Ruiz con entusiasmo. "Hay menos paro que hace 12 meses. Esto no se ve en otras regiones". El paro latinoamericano se había elevado durante 2009 del 7,3% al 8,1%.

En el mismo seminario, Enrique Iglesias destacó que en la última década se redujo la desigualdad social en el subcontinente más inequitativo del mundo y recordó que este es un objetivo difícil de cumplir para la política económica. La creación de empleo y los planes de asistencia a los más pobres en Brasil, México, Chile o recientemente en Argentina han ayudado a crear sociedades menos desiguales. No obstante, aún el 20% más pobre de la población latinoamericana recibe solo el 3% de los ingresos, y el 20% más rico, el 57%, según alertó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro.

Uno de los motivos de la acelerada salida latinoamericana de la crisis mundial radica en que durante la bonanza de las materias primas previa a la debacle, entre 2002 y 2008, los Gobiernos del subcontinente se comportaron de forma prudente en el gasto público, sobre todo Brasil y Chile, según Daniel Artana, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas. Habían acumulado reservas en sus bancos centrales (cuentan con medio billón de dólares en total) y fondos anticíclicos en sus arcas públicas. Esto permitió a los países latinoamericanos hacer políticas contracíclicas efectivas quizás por primera vez en su historia, destaca un reciente informe de la consultora Ecolatina, que fundó el ex ministro de Economía argentino Roberto Lavagna. "Por primera vez el ciclo de altos precios de las materias primas no se ha desaprovechado en Latinoamérica", opinó Luzón. También la flexibilidad de los tipos de cambio, en contraposición con la rigidez de los años noventa, permitió sobrellevar mejor la crisis mediante depreciación de las monedas, según Iglesias.

Pero ¿por qué esta vez es diferente? En el pasado, cualquier crisis en EE UU provocaba un desastre al sur del río Bravo porque se cortaba el financiamiento externo. Esta vez, los inversores siguieron prestando a unos Gobiernos que apenas incurrieron en déficits fiscales para estimular la reactivación. Argentina fue una excepción porque los mercados no creen en ella desde que, en 2007, comenzó a subestimar la inflación, índice por el que se actualizan los bonos en pesos.

Algunos países europeos presentan déficits fiscales de más del 10% del PIB, pero la media latinoamericana llegará al 2,4% este año, según bancos internacionales. Argentina, sin acceso a los mercados de deuda pese a que acaba de completar el canje del 92% del pasivo que dejó de pagar en 2001, solo tendrá un 0,8% de números rojos. No puede permitirse más. México, el 2,5%; Brasil, el 3,1%, y Venezuela, el 3,3%.

Chile y Singapur son los únicos dos países del mundo sin deuda pública neta, según destacó el ex presidente del Banco Central de Chile, Vittorio Corbo, en Santander. La deuda bruta chilena es del 12% del PIB, mientras que en México, 32%; Argentina, 50%, y Brasil, 51%, menos de la mitad que Grecia o Italia. Claro que los países desarrollados pueden darse el lujo de tener mayores déficits y deudas que los emergentes porque los mercados confían más en ellos a la hora de prestarles.

Otra de las razones que explica la recuperación latinoamericana consiste en que, a diferencia de ciclos anteriores, esta vez los precios de las materias primas no cayeron durante la Gran Recesión por debajo de la media histórica y, de hecho, ya han empezado a subir, aunque aún por debajo de los máximos alcanzados antes del colapso del banco Lehman Brothers, en septiembre de 2008. Prácticamente, 6 de cada 10 dólares que recibe Latinoamérica por sus exportaciones provienen de los envíos de materias primas, ya sea el petróleo de México y Venezuela, el cobre de Chile y Perú o los granos de Argentina y Brasil. "Hay un boom de las materias primas que sigue porque China e India demandan, pese a la situación de Europa", describe Artana.

La bonanza de las exportaciones de materias primas le permite a Latinoamérica tener un déficit por cuenta corriente de solo el 0,7% del PIB, según pronostican algunos bancos para este año. Brasil es quizás el que más debe preocuparse porque sus números rojos serán del 2,9%, frente al 1% de México y los superávits de Argentina (1,6%), Chile (0,4%) y Venezuela (7%). El déficit brasileño puede empeorar por una demanda europea en retroceso y un consumo doméstico en alza, advirtió el encargado del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Brasil y ex secretario de Estado de Economía español, David Vegara, en las jornadas en la UIMP.

Un factor que contribuye a la recuperación es el desarrollado comercio intrarregional. Por ejemplo, el hecho de que a Brasil le vaya bien le permite a Argentina aumentar sus exportaciones, sobre todo de coches. Pero no solo se ha recuperado el intercambio dentro de la región sino también con el resto del mundo.

Tras una recesión, que provocó fuertes caídas del PIB en México, Chile y Argentina, la recuperación también es algo normal, aclara Artana. Sin embargo, los impactos de la crisis "se están absorbiendo rápidamente", en particular en Brasil, según Ruiz. "Sin doble recesión mundial, Latinoamérica habrá superado las consecuencias de la recesión al comenzar 2011", vaticina Ruiz.

En un mundo de tipos de interés bajos para estimular el crecimiento, "los inversores no saben dónde poner el dinero y Latinoamérica ofrece oportunidades", destaca Artana. Sin embargo, la inversión en Latinoamérica sigue siendo baja para hacer sostenibles tasas de crecimiento como las de China, de más del 9% anual. "En China, la inversión es del 35% del PIB, mientras en Brasil no alcanza al 20%", apunta Artana.

Aunque insuficiente, la inversión externa llega a países como Brasil, Colombia, Chile o Perú, "que no solo aprovechan el ciclo externo sino que tienen políticas consistentes", señala Sica. "En cambio, países como Argentina, que viene de la crisis de 2001, no las tiene. Sorteó la crisis, pero tiene trabajo interno por hacer".

Cuando un país se pone de moda, llegan capitales y eso puede generar riesgos de burbuja y apreciación excesiva de la moneda. Por eso, Vegara sugirió a Brasil controles a los flujos financieros y prudencia en las políticas macroeconómicas. Y de ahí que Ruiz dijera que no será el sector público el que se endeude en Latinoamérica sino el privado y advirtió que los reguladores deberán evitar repetir errores como los de Europa e impedir desbordes en el apalancamiento del crédito.

"Las economías con grado de inversión (Chile, Brasil, Perú) no solo han conseguido fondos a tipos bajos (desde marzo de 2009) sino que además se beneficiaron de la entrada de capitales externos", señala el informe de Ecolatina. Pero alerta: "El desafío de estos países es direccionar los fondos a actividades productivas que permitan apuntalar el empleo y la competitividad".

La inversión extranjera directa regional, que cayó un 42% en 2009, se recuperará este año entre un 40% y un 50%, según el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio de Chile, el bodeguero Rafael Guilisasti, en Santander. Además, destacó el crecimiento de las inversiones de las multilatinas, las empresas autóctonas que se expanden por la región comprando a otras locales, a filiales de multinacionales europeas o estadounidenses, y que no se centran solo en las materias primas (como las empresas chinas) sino también en la industria y los servicios.

Otra ventaja de Latinoamérica es que ha afrontado la última crisis con un sistema financiero sin activos tóxicos (sí los tenían algunas empresas brasileñas y mexicanas) ni burbujas inmobiliarias. Luzón elogió la fortaleza del sistema financiero latinoamericano, que se ha depurado después de décadas de crisis, pero también reconoció su pequeñez: el crédito supone solo un 30% del PIB regional, la peor media del mundo. Algunos analistas se preguntarán de qué sirve una banca segura pero que preste poco.

El fuerte crecimiento de ciertas economías ha llevado a que sus Gobiernos se preocuparan por un sobrecalentamiento que derivara en mayor inflación. Los bancos centrales de Brasil, Chile y Perú han elevado sus tipos de interés para ajustar la política monetaria laxa que habían aplicado para estimular la economía durante la crisis. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha anunciado un ajuste fiscal de 3.100 millones de euros. Pero tampoco es tiempo de austeridad en Brasil justo cuando Lula está comprometido con la candidatura presidencial de Dilma Rousseff en las elecciones de octubre próximo.

La inflación de Brasil alcanzará el 5,9%, según la media pronosticada por Santander, Goldman Sachs, JP Morgan y Morgan Stanley. En México será del 5,1%, por encima del 3,8% de Chile y Colombia y del 2,2% de Perú. "En general hay baja inflación en la región en comparación con décadas anteriores", destaca Sica. Las excepciones son Argentina, que superará el 20%, según consultoras de ese país, y Venezuela, que trepará al 40,8%, según los bancos internacionales.

"El problema de Latinoamérica será cómo gestionar la abundancia", pronosticó el uruguayo Ernesto Talvi, del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social. "En el pasado, la plata (dinero) dulce terminó en crisis. Será un desafío para nuestros días porque la llegada de plata dulce será fuerte concentradora de la riqueza, lo que creará legítimas reclamaciones de redistribución del ingreso". Los balances de las empresas españolas mejoran en la actualidad por las filiales latinoamericanas, destacó Iglesias. "Tenemos una posición racionalmente optimista acerca de Latinoamérica", se entusiasmó Luzón. "Si la economía española tuviera conciencia de la potencialidad latinoamericana, sería un enorme vector de crecimiento", añadió el consejero del Santander.

Empresarios latinoamericanos también se mostraron optimistas en el seminario. "En contraste con el resto del mundo, somos bastante optimistas con Latinoamérica", se confesó el chileno Guilisasti. Pero el subcontinente no es un mundo feliz. Algunos economistas latinoamericanos advierten que su economía es tan disfuncional que ha permitido el auge del narcotráfico y el crimen organizado. "Es una lacra que nos preocupa", reconoció Luzón. "Desestructura al Estado".

El 21% de los jóvenes de 15 a 24 años no trabaja ni estudia, recordó Narro. La pobreza se ha reducido y muchos latinoamericanos se adentraron en la clase media entre 2003 y 2008, pero todavía un tercio de los habitantes de la región es pobre, añadió el rector de la UNAM. "En las etapas de bajada (de la economía) crece mucho la pobreza y la desigualdad, y en las altas, no se recuperan tanto. Cada crisis (coyuntural) acentúa la pobreza (estructural)".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de julio de 2010