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Crítica:LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

'Yo soy Bat Pat'

El ingenio del pequeño murciélago detective atrapa a tantos niños que su autor, el italiano Roberto Pavanello, ha salido del anonimato. Dos nuevos títulos llegan ahora a las librerías

Roberto Pavanello (Milán, 1958) se acerca muy sonriente y se presenta en español mientras estrecha la mano: "Soy Bat Pat". En realidad es el padre creativo de un diminuto murciélago metido a detective que arrasa entre los niños de 7 a 11 años. La editorial Montena lleva vendidos 350.000 ejemplares (Estrella Polar los publica en catalán y Ediciones Mensajero en euskera), cantidad más que suficiente para que ya se reconozca su labor apareciendo su nombre en la cubierta de los últimos libros. Y van 15 episodios. Los últimos Bat Pat han llegado esta semana a las librerías: Los monstruos acuáticos y La casa embrujada.

Pavanello, profesor de italiano, historia y geografía en secundaria, está indignado con su disparatado curso de autoaprendizaje de español y lo cuenta entre risas. Su interés en aprender este idioma es comprensible: "No era un autor desconocido en mi país, porque he escrito muchos libros, pero nada similar al éxito en España. Ha sido una sorpresa. El otro día desayunando en un hotel de Barcelona un cliente que me oyó se acercó y me dijo: 'A mi hijo le encantan las aventuras de Bat Pat'. Eso en Italia sería imposible de imaginar".

Bat Pat. Los monstruos acuáticos. Bat Pat. La casa embrujada.

Roberto Pavanello.

Ilustraciones de Blasco Pisapia y Pamela Brughera.

Traducción de Ana Andrés Lleó. Montena. Barcelona, 2010.

105 páginas. 7,95 euros.

Bat Pat. Tutankamonen amona.

Traducción al euskera de Aitor Arana.

Ediciones Mensajero. Vizcaya, 2010.

128 páginas. 8 euros.

El tresor del cementiri / Els zombis atletes.

Traducción al catalán de David Nel·Lo.

Estrella Polar. Barcelona, 2010.

118 / 216 páginas. 8 euros.

Razona este éxito de su ratón volador: "En Italia hay tantas series para niños que Bat Pat es una de tantas. Aquí en España, por lo que me cuentan, no hay muchas y han sabido hacer muy bien la promoción". Y lo fundamenta también en un argumento económico: "Allí al principio tenía un precio alto por su tapa dura y no iba muy bien. Ahora hemos hecho lo mismo que en España, en cubierta blanda y ha crecido significativamente".

Antes de su triunfo participó en la escritura conjunta de la serie Gerónimo Stilton (Destino Infantil): "Se ajusta a unas reglas muy claras. Escribí algunos episodios de una serie de intriga". No aspira a llegar a sus cifras millonarias: "Ojalá. Quizá ocurra fuera, pero no en Italia. Stilton es actualmente el número uno.

Mi esperanza es que mi serie se dirige a unos niños un poco más grandes. Lo bueno sería que fuese una prolongación". Lo que sí se planea es contar como ocurre en Stilton con alguien que le eche una mano: "Será inevitable si sigue teniendo la serie tanto éxito. En Italia los días tienen 24 horas y no se puede hacer más". A la vuelta de las vacaciones se editará El fantasma del samurái

(título provisional) y Bat Pat. Libro regalo.

¿Cuál es la clave de su éxito? "El personaje central tiene miedo y eso es importante. Todos tenemos pánico a cualquier edad, pero tenemos que aprender a controlarlo. Y esa es la enseñanza que puede dar Bat Pat. Me dijeron que eran libros con mucho miedo, así que bajé el nivel. Ahora que hay poco, hay que encontrar el equilibro en cada episodio". Por eso el murciélago seguirá siendo temeroso. A este le acompañan en sus andanzas tres hermanos con nombres británicos con resonancia latina por el espíritu internacional de la serie: el empollón, Martin; el glotón, Leo, y la amante de los animales, Rebecca.

"Sí habrá sorpresa en algunas situaciones. Estoy pensando en cosas nuevas. Muchos me piden que entren más personajes murciélagos, la familia de Bat Pat. Las niñas me piden una batpatina. Quieren una historia de amor. Lo estamos pensando, sí es una buena idea. Las mujeres leen más, así que... Tendría otras características distintas de las de Bat Pat".

Su llegada a la literatura infantil fue atípica. "Soy licenciado en teatro y tenía que convertir en orales textos dramáticos. Quería historias muy vivas y no las encontraba, así que lo único que podía hacer era escribirlas. Si vemos los diálogos de mis libros son muy vivos, muy teatrales", cuenta Pavanello que a veces edita cuentos para adultos en revistas. "No he pensado en una novela, pero me gusta hablar a las nuevas generaciones siempre que tenga algo que contarles, por supuesto". No ha abandonado la docencia, pero se lo plantea. "Me gusta mucho. Además, muchos escritores para chicos han sido profesores. Hay que conocerles y considero un privilegio no perder de vista sus modas, sus miedos..., pero he trabajando más de veinticinco años en la escuela".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de julio de 2010