El Papa pasará en Santiago ocho horas y dormirá en Barcelona

Presidirá una misa para más de 8.000 personas en el Obradoiro

Después de comer con el arzobispo, Julián Barrio, en la residencia oficial del jefe de la Iglesia gallega, Benedicto XVI se tomará un tiempo para descansar y probablemente se eche una siesta, pero dormir, lo que se dice dormir y pasar la noche, dormirá en Barcelona. A falta de que se cuadre con detalle la programación, el propio arzobispo y el coordinador en la archidiócesis de la visita del Papa, Salvador Domato, despejaron ayer en San Martiño Pinario unas cuantas incógnitas y anunciaron que Ratzinger pisará suelo gallego durante "unas ocho horas", desde su aterrizaje en Lavacolla "a media mañana" hasta su despegue, "a última hora de la tarde".

Tanto a su llegada como a su partida, Benedicto XVI se encontrará con representantes de la Casa Real (todavía no se sabe, asegura Domato, si vendrá el Rey) y con autoridades de la Iglesia, del Gobierno central, la Xunta y el Ayuntamiento de Santiago. Después, subido al Papa Móvil, bajará hasta la catedral saludando a todos los que estén apostados en el camino y entrará por la Porta da Azabachería. Dentro de la basílica solo lo esperarán 700 personas, "por rigurosa invitación". Según Domato, serán enfermos, ancianos, niños y "religiosos y religiosas". En la catedral cantará la escolanía y hablará a sus seguidores después de rezar en la Capilla de la Comunión y, en la cripta, abrazar al Apóstol, atravesar la Porta Santa y presenciar el vaivén del Botafumeiro.

Benedicto XVI hablará a 700 niños, enfermos y religiosos en la catedral

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También, desplazándose por las naves laterales, que estarán despejadas de gente, llegará hasta el Pórtico de la Gloria. La Fundación Barrié, encargada de la actual restauración, anunció ayer que a partir del próximo día 12 se empezará a retirar (de noche y trabajando durante tres jornadas) parcialmente el andamio que desde hace un año impide que se pueda contemplar la obra del Maestro Mateo desde el atrio. El llamado "aligeramiento" de la estructura metálica permitirá ver el tímpano central, pero en los laterales seguirán trabajando los ordenadores y los equipos de monitorización que miden las condiciones ambientales y los cambios estructurales que pueda sufrir el Pórtico a lo largo del año.

Tras el acto en la catedral, el Papa comerá en el Palacio Arzobispal y, después de descansar, presidirá una misa de dos horas, con música de la Real Filharmonía, en la Praza do Obradoiro. Este será su evento multitudinario, que podrá ser visto en directo a través de ocho pantallas (catedral, Alameda, Toural, Cervantes, San Martiño Pinario, Quintana y rectorado) y también en vivo por los fieles que logren los mejores puestos en un vallado, cuadriculado, restringido y vigiladísimo Obradoiro, donde cabrán entre 8.000 y 10.000 almas. Ratzinger, su séquito llegado de Roma y los obispos se vestirán en el Ayuntamiento. Luego concelebrarán desde un altar aledaño, un escenario "como una gran casa", de ocho metros de altura y cubierto en previsión de la lluvia otoñal.

De momento ninguna autoridad ha revelado el coste de este viaje que desde el Arzobispado insisten en calificar de austero, ni se dice qué Administración correrá con los gastos, aunque en la organización están implicados tanto el Vaticano como la Iglesia compostelana, el Ministerio del Interior, la embajada en la Santa Sede, el Ayuntamiento y la Xunta. Esta convocará hoy por primera vez a la comisión autonómica que canalizará la participación del Gobierno gallego en la visita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de julio de 2010.

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