La Xunta subvencionará alianzas entre dueños de montes e inversores externos

Los propietarios podrán unirse en sociedades para combatir el minifundismo

Sacar provecho del monte gallego pasa por una reordenación profunda de la propiedad, fragmentada en manos de más de 600.000 gallegos. Abandonado y sin gestionar, representa el 64% del monte de la comunidad que la Xunta quiere convertir en un negocio viable y sostenible. El conselleiro de Medio Ambiente, Samuel Juárez, presentó ayer ante el sector su apuesta para combatir el minifundismo de la madera: las sociedades de fomento forestal (Sofor). Una nueva figura societaria basada en el derecho privado que permite a los propietarios agrupar sus terrenos para hacer un aprovechamiento y comercialización conjunto de la madera sin perder la titularidad de las tierras.

Esta nueva fórmula es de adhesión voluntaria pero contará con dos alicientes: la entrada de capital inversor externo a los propietarios y las subvenciones con que Medio Rural pretende impulsar la creación de las Sofor. Las empresas del sector y otros inversores podrán aportar hasta un 49% del capital social, una "cautela importante", en palabras de Juárez, necesaria para que sean los propietarios de los terrenos los que mantengan la mayoría para la toma de decisiones. El titular de Medio Rural explicó que ya hay inversores interesados que entrar en las Sofor y que su disposición puede ser un "impulso importante" y "una vía de progreso".

Las ayudas cubren el 100% de gestiones iniciales y el 70% de las infraestructuras

Aunque el decreto que regula las Sofor no estará listo hasta finales de otoño, los que se animen a formar una sociedad de este tipo podrán comenzar a preinscribirse en breve y optar ya a las subvenciones que Medio Rural tiene previstas para la constitución de la sociedad y la concentración privada de los montes (gastos administrativos y de redacción del proyecto de obras e infraestructuras), que cubren hasta un 100% de los costes. Las obras para caminos de acceso, puntos de agua o cortafuegos estarán subvencionadas hasta el 70%. Además, las Sofor serán prioritarias a la hora de adjudicar las ayudas de Medio Rural para fomento forestal y prevención de incendios.

Las sociedades tendrán que cumplir unos requisitos formales en sus estatutos (como regular la entrada de nuevos socios, las cesiones o compraventa de terrenos) pero también forestales. Así las obligaciones no estipulan un mínimo de propietarios pero sí un mínimo de terreno con el fin de garantizar un aprovechamiento forestal rentable y paliar las consecuencias del minifundismo. Para plantaciones forestales de fruto (como castaños) serán necesarias al menos 15 hectáreas, que llegan a 25 en los casos de frondosas caducifolias, como los robles. Sin embargo, para otro tipo de especies se requerirán un mínimo de 50 hectáreas, de forma que las mayores extensiones de Sofor serán de especies de rápido crecimiento como el pino o el eucalipto. Grandes bosques de estas variedades pueden ser, a juicio del responsable de Medio Rural, una forma "de dar viabilidad a otros árboles frondosos de crecimiento más lento". Según Juárez, es el monte desordenado el que fomenta la plantación de pino o eucalipto y que "en una explotación moderna debería haber sitio para todo".

Además, ningún propietario de las sociedades podrá poseer más del 33% del terreno total y la cesión de los derechos de uso del monte se extenderá por un mínimo de 25 años. "Cuanto más tiempo sea mejor", deseó Juárez en referencia a las especies de ciclo lento. La incorporación de los socios será en todo caso voluntaria, como insistió Juárez para contraponer su modelo con las Unidades de Xestión Forestal (Uxfor) que planeó el bipartito y en las que el ingreso de los propietarios dependía de la voluntad de la mayoría. Con las Sofor, los dueños de monte que no quieran adherirse verán como su parcela se desplaza hacia el exterior de los terrenos de la sociedad, para que el resto puedan continuar con el proceso.

La reforma del monte que Medio Rural ha puesto encima de la mesa contenta, en principio, y sin conocer aún en texto, a los madereros que están a la espera de saber "como va a encajar y como se ejecuta" este marco teórico en el monte gallego. Va a depender de la cantidad de hectáreas que se acojan a esta figura, explica Juan Picos, director gerente de la Asociación Monte Industria, que admite que hará falta "mucho esfuerzo".

Un monte fragmentado y minifundista

- En Galicia hay más de 600.000 propietarios forestales que poseen más de 1.300.000 hectáreas. Sus terrenos tienen una extensión media de tres hectáreas divididas en hasta 15 parcelas.

- Dos tercios del territorio son monte (casi dos millones de hectáreas): un 3% es público, un 33% mancomunal y un 64% de pequeños propietarios.

- La industria de la transformación maderera en Galicia supone un 3% de PIB y emplea entre seis y ocho millones de metros cúbicos de materia prima.

- Cada Sofor deberá tener un mínimo de entre 15 y 50 hectáreas de extensión según el tipo de árboles.

- Las sociedades deberán establecerse al menos por 25 años y tener un plan de ordenación.

- El inversor externo no podrá superar el 49% del capital y los propietarios no deben aportar más del 33% del monte total.

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