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Reportaje:

'Madame Carmen' aún resiste

La suecana Virtudes Cuevas, comandante de la Legión de Honor por su lucha en la resistencia francesa, libra su última batalla

Virtudes Cuevas (Sueca, 1913) se apaga sobre una cama del hospital público de París que lleva el nombre del histórico socialista francés Paul Brousse. Reconoce a quienes pueden tener acceso a visitarla, aunque no habla. El tiempo que resistirá hasta que le llegue su hora todavía es una incógnita para la medicina. Las miserias vividas en la Guerra Civil española (militó en la Juventudes Socialistas Unificadas), en la resistencia francesa y en el campo de concentración nazi de Ravensbrück, han hecho de ella una mujer extremadamente fuerte.

Madame Carmen, como se la conocía cuando colaboraba con los insurgentes frente al ejercito nazi alemán, fue delatada por un compañero de guerrilla en Burdeos. En este grupo hizo todo tipo de tareas: facilitar alimentos, llevar información, repartir propaganda, robar para la resistencia, transportar armas, incluso pasar la frontera para contactar con maquis españoles.

Pasó cinco años en el campo de concentración de Ravensbrück

Cedió dos casas en Sueca para difundir el horror del nazismo

Geneviève de Gaulle, sobrina del general Charles de Gaulle, conoció a Cuevas en una entrega de ejemplares del periódico Défense de la France, que Carmen distribuyó. Ambas estuvieron internadas como prisioneras en Fresnes, en las cercanías de París. La suecana fue golpeada y torturada. "Me dejaron colgada de brazos y pies, me ahogaban en una bañera y me sacaban para volver a interrogarme", contó en una visita realizada a su localidad natal en 2003. Después se las destinó al mayor campo de concentración para mujeres y niños, situado en Ravensbrück, al norte de Berlín. Allí permaneció durante cinco años hasta el día de la liberación. De Gaulle y Cuevas forjaron una profunda amistad que hasta hoy persiste. La suecana invitó a la francesa a Sueca en 2007 para mostrarle la casa y solar de la calle Magraners, números 18 y 20, sobre los que el Ayuntamiento de Sueca deberá habilitar un museo donde se informe de las barbaries cometidas por el nazismo y el fascismo. Con esa condición legó ambas propiedades en 2003.

Es una mujer muy apreciada en el entorno de quienes sufrieron en sus carnes la represión nazi. Se trata de una de las 1.250 personas que lucen con orgullo la condición de ser comandantes de la Legión de Honor Francesa. Mientras tuvo fuerzas fue abanderada en las conmemoraciones bajo el Arco del Triunfo de París.

Cuando la muerte le gane el pulso, será trasladada a Sueca cubierta con la bandera republicana, como era su deseo. En el nicho 36 del grupo M del cementerio municipal la esperan los restos de su marido, Alberto Codina Pagés (Bagur, 1912-Vitry-sur-Seine, 1991), quien también fue víctima de la represión nazi en el campo de concentración de Mauthausen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2010