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Salud cierra sin sanciones el caso del uso antitumoral del aprepitant

La investigación abierta concluye que las actuaciones irregulares han prescrito

Los investigadores que probaron el uso antitumoral del aprepitant en una decena de pacientes del hospital Virgen del Rocío de Sevilla no serán sancionados. Es la decisión que ha tomado la Consejería de Salud de acuerdo con el resultado de la información reservada abierta en el centro para estudiar por qué se prescribió como anticancerígeno este fármaco que habitualmente se usa para paliar los vómitos y las náuseas derivados de la quimioterapia. Los encargados de estudiar el asunto han descartado las sanciones porque los casos en los que los investigadores actuaron de una forma más irregular han prescrito, mientras que en los más recientes incitaron al uso del medicamento, pero no lo prescribieron.

La dispensación del medicamento incumplió "la ética profesional"

Se suministraron dosis hasta 20 veces superiores a las permitidas

El SAS abrió la investigación el pasado mes de abril, después de que el Defensor del Pueblo, José Chamizo, denunciara un supuesto trato de favor en el uso del fármaco como antitumoral. La información ha detallado los casos de todos los pacientes del Virgen del Rocío de los que hay constancia que tomaran aprepitant asesorados por Miguel Muñoz y Marisa Rosso, los investigadores que llevan años estudiando supuestas propiedades anticancerígenas en el aprepitant. El primer uso se remonta a 2003, cuando el fármaco se dispensó con este fin a un niño de cuatro años afectado por un linfoma. El último, a finales de 2009.

Según la investigación, algunos de los usos fueron directamente dictados por el equipo de Muñoz y salieron de la farmacia del Virgen del Rocío; en otros los investigadores asesoraron a los enfermos pero el fármaco se compró fuera; y en algunos, entre ellos varios de los más recientes, Muñoz medió para que otro médico lo recetara. Por eso la información reservada concluye que "no se puede entender que se haya incurrido en una conducta susceptible de un procedimiento disciplinario" contra Muñoz, Rosso, ni ningún otro profesional del hospital.

Con todo, el equipo que ha analizado los casos cree que el medicamento se dispensó en dosis mucho más elevadas de las permitidas (en algunos casos hasta 20 veces superiores a las probadas oficialmente) y para un uso no autorizado en su ficha técnica. Además, ha constatado que esta dispensación "no cumple los requisitos básicos de la ética profesional", tal y como ya observó la comisión ética del centro.

La investigación interna ha dejado entrever que en la dispensación del aprepitant como antitumoral funcionó mucho el boca a boca. La mayoría de los enfermos eran familiares de médicos del Virgen del Rocío que sabían que un grupo de investigadores del centro estudiaba el efecto anticancerígeno del medicamento. Desesperados, decidieron probarlo como último intento de frenar el cáncer. Del interior del hospital, sobre todo de personal de la unidad de Oncología, salieron también los primeros testimonios que alertaron a los responsables del Virgen del Rocío de que se estaba dispensando el medicamento para un uso no autorizado. Para entonces, varios oncólogos del centro se habían ya negado a prescribir con fin antitumoral el medicamento. Una de estas negativas es la que llevó a la madre de un enfermo de melanoma a acudir a la oficina de Chamizo para denunciar trato de favor porque a su hijo le negaban el fármaco mientras a otros, según esta mujer, se lo estaban dando.

El gerente del hospital, Francisco Torrubia, admitió días después que el fármaco se había estado prescribiendo sin las "mínimas garantías de seguridad" y "entre compañeros". En todos los casos, se dispensó mediante la fórmula de uso compasivo (cuando un fármaco se emplea para un uso que no es el autorizado) y con la autorización de la Agencia Española del Medicamento. Según Salud, sólo tres de los pacientes que lo tomaron siguen vivos, aunque no hay evidencias científicas que indiquen si la supervivencia puede tener algo que ver con ese uso del aprepitant o más bien con otros tratamientos convencionales.

Un equipo de oncólogos hará el ensayo clínico

El investigador Miguel Muñoz obtuvo en 2006 el visto bueno de la Agencia Española del Medicamento para realizar un ensayo clínico sobre los posibles efectos anticancerígenos del aprepitant. Cinco años después, el estudio aún no se ha iniciado. Según Muñoz, porque las condiciones que le impone la Junta son inasumibles; según la Consejería de Salud, por "falta de rigor y metodología" del investigador.

Ahora, Salud pretende hacer el estudio aunque sea sin la participación del grupo que lleva años investigando las propiedades antitumorales del fármaco. Un equipo de oncólogos del Virgen del Rocío ha preparado ya un anteproyecto para realizar el ensayo clínico. La intención es presentar el plan a las próximas convocatorias de ayudas a la investigación para conseguir financiación. Los investigadores repetirán la fase de estudio preclínico (en laboratorio). Al frente de esta parte del estudio estará el doctor Amancio Carnero, del Instituto de Biomedicina de Sevilla. Si todo sale bien, se iniciaría la fase 1 del ensayo clínico, en la que ya se prueba el fármaco con enfermos que se presenten voluntarios. El investigador principal de esta fase será el jefe de oncología del Virgen del Rocío, Luis Paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de julio de 2010

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