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COLUMNA

El sospechoso desconocimiento del concejal

El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia Jorge Bellver ha dado muchas pruebas de conocer muchas cosas. Demuestra una confianza y una capacidad de despejar dudas o de atacar a los comunes mortales que osan poner en duda sus palabras. Resulta incluso más informado de las cosas nefastas que a su entender hacen sus adversarios que de sus decisiones y las de los miembros del gobierno municipal.

Buena prueba de ello son las declaraciones que ha tenido que realizar como imputado, a raíz de la denuncia de Cercle Obert de Benicalap, por desproteger el Jardín de Monforte, un Bien de Interés Cultural, en la construcción de un aparcamiento subterráneo adyacente.

Bellver "desconocía" la protección del jardín, ya que a su entender él no tiene por qué saber cuáles son los vínculos patrimoniales que preservan a este u otros patrimonios valencianos. "Me he limitado a firmar lo que decían los informes del secretario municipal y de los técnicos", ha añadido intentando con desespero despejar las dudas (mientras involucra a los técnicos, que a estas horas deberían estar replanteándose su apoyo al concejal...). ¿Un alarde de sinceridad? Lo dudamos, a tenor del desparpajo y el triunfalismo del que hace gala.

Nos encontramos con otro capítulo más de política de hechos consumados, esa forma de gobernar al límite de la legalidad, marca de la casa del gobierno de Rita Barberá. Casi siempre para favorecer los interese de grupos y personas íntimas, que se enriquecen con el favor del PP en contra de los ciudadanos. Esta política se apoyaba en tres pilares básicos: el primero, el abuso de la mayoría absoluta (el poder ejecutivo); el segundo, la constatación (que empieza a presentar grietas...) de que la oposición y la ciudadanía estaban desmovilizados; el tercero, una magistratura tímida (a veces, o bastante, según se mire, cómplice por pertenecer al mismo bloque sociológico), en todo caso aquejada de lentitud y falta de medios.

Todo y que el abuso de mayoría absoluta del PP es ya patológico, las otras dos patas de ese teorema imperfecto empiezan a mostrar signos evidentes de inestabilidad. La puntilla la están dando el despertar ciudadano y la creación de plataformas políticas como Compromís, y que por fin la judicatura ejerza su función de control del cumplimiento de las leyes. ¡El concejal Bellver haría bien en recobrar "el conocimiento"!

Giuseppe Grezzi es portavoz d'Els Verds y candidato de Compromís per Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de julio de 2010