Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:SUDÁFRICA 2010 | OCTAVOS DE FINAL: HOLANDA-ESLOVAQUIA

La mezcla funciona en Holanda

El equilibrio y el trabajo colegiado de Van Marwijk, De Boer y Cocu fortalecen a los 'oranje'

A la siempre divertida Holanda se le ha puesto una cara muy seria. Ha sumado los nueve puntos en juego en la primera ronda y solo ha encajado un gol antes de enfrentarse en Durban a Eslovaquia en los octavos de final. Los técnicos de diferentes equipos no se explican el misterio de una de las selecciones que mejor simbolizan el fútbol ofensivo: ¿cómo es posible defenderse tan bien con malos zagueros? No es una novedad porque, antes del tanto que marcó Eto'o de penalti en el Green Point, Stekelenburg apenas fue batido dos veces durante la fase clasificatoria para Sudáfrica 2010. La línea formada por Van der Wiel, Heitinga, Mathijsen y Van Bronckhorst, con la colaboración de Boulahrouz, ha alcanzado la misma sincronización que los cuatro fantásticos que se juntan en la delantera: Sneijder, Van der Vaart, Van Persie y Robben. A decir de Johan Cruyff, la clave está en el equilibrio alcanzado.

El trabajo colegiado se impone hoy al vedettismo de las figuras y a las pugnas raciales. Bert van Marwijk, el sucesor de Marco van Basten en el banquillo, ha conseguido en 24 partidos que Holanda funcione de modo sincronizado con la ayuda de dos colaboradores muy especiales, Frank de Boer y Phillip Cocu, ex futbolistas del Barcelona que, como técnicos, aspiran a retomar el camino que como jugadores se paró en 1998.

De Boer y Cocu forman parte de la segunda generación de futbolistas holandeses que se quedaron a las puertas del título en el torneo disputado en Francia después de perder en las semifinales contra Brasil. El partido, que acabó con empate (1-1), se resolvió en la tanda de penaltis y Cocu falló su lanzamiento para suerte de Brasil y desgracia de los muchachos de Guus Hiddink, futbolistas del calibre de Van der Vaart, Stam, Bergkamp, Kluivert, Seedorf, Davids, Ronald de Boer, Overmars o Winter.

Brasil aparece de nuevo en el horizonte de Holanda, como en 1998 y también en 1994, cuando en Dallas protagonizaron un cruce espectacular en los cuartos de final que se resolvió de nuevo a favor de la canarinha (3-2). El duelo se repetirá en Puerto Elisabeth el día 2 si en los octavos si los brasileños superan a Chile y los holandeses a la debutante Eslovaquia, que eliminó a la campeona actual, Italia. "Nos sentimos confiados, pero no somos arrogantes para pensar que ya estamos clasificados", responde Van Marwijk, tan comedido como Cocu, menos altivo que De Boer, siempre expresivo en el banquillo de Holanda. "Hay que dar un paso más, superar nuestros números de Francia 1998 y los de nuestros antecesores en Alemania 1974. Queremos ser campeones de una vez", coinciden De Boer y Cocu.

Holanda ha aprendido a ser paciente, a administrar el marcador, y parece un equipo mejor organizado que en anteriores torneos. "Los futbolistas han ido cogiendo confianza y, con el paso del tiempo, se han liberado", asegura Van Marwijk; "en todos los partidos, hemos tenido siempre el control del juego y si nos ha costado más o menos marcar las diferencias ha sido porque los adversarios se han cerrado mucho para bloquear nuestro fútbol".

Cocu y De Boer coinciden en que Holanda reúne las dos condiciones necesarias para aspirar al título: "El sistema está muy aprendido porque llevamos tiempo jugando de la misma manera y, además, somos especialmente competitivos". "Nuestro trabajo", precisa Cocu, "ha sido el de convencer a los futbolistas de que pueden ser campeones, de forma que nuestros entrenamientos son muy intensos, siempre con la intención de elevar el nivel del equipo. No envidiamos nada de las demás selecciones".

"Ahora mismo, somos un bloque poderoso porque estamos unidos en la cancha y en el vestuario", resume Stekelenburg; "estoy disfrutando de cada momento del juego". El portero del Ajax atribuye el equilibrio alcanzado por el equipo a la aportación de Van Bommel, el yerno, precisamente, de Van Marwijk: "Los mejores conjuntos, y también Holanda, se construyen sobre la base de una buena defensa y Van Bommel es fundamental para el bien del colectivo". Y remata: "Nosotros sabemos que marcaremos porque contamos con buenos delanteros, así que se trata de no encajar goles si queremos seguir ganando partidos y llegar a la final".

Los holandeses han dejado de hablar solo de su juego para recordar sus aspiraciones a ganar, por fin, la Copa del Mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 2010