CINE

La revancha del corto

Los cortometrajistas cambian las tornas: en vez de historias breves, facturan secuencias convertibles en largo. Un nuevo género pos-District 9 que aspira a tomar Hollywood.

En los setenta fueron Scorsese, Coppola y el resto de toros salvajes. En los ochenta, Zemeckis, Lucas y Spielberg con el cine de aventuras y John Huges con el espíritu adolescente. En los noventa, los chicos póster de la generación Sundance (en su versión más intensa ?teven Soderbergh?o cachonda ?evin Smith?. Cada década ha encontrado sus paladines para desmontar los postulados de Hollywood y contribuir a convertir el negocio en otra cosa. Los que han hecho que todo cambie para que todo siga igual, que diría Lampedusa.

En la primera década del siglo XXI, sin embargo, nos quedamos algo huérfanos de reformulaciones. El éxito de sagas mastodónticas como El Señor de los Anillos, los superhéroes o el renacimiento del 3D no parecían sino confirmar que cualquier renovación estilística quedaba supeditada a una inversión considerable en avances digitales. Hasta la aparición el año pasado de District 9, traslación al largo del corto Vivo en Johannesburgo llevada a cabo por su propio autor, Neill Blomkamp, con la bendición de Peter Jackson. El experimento reventó taquillas y acabó en los

"Funcionan porque sirven para testar de manera inmediata a una audiencia mundial"

Oscar. Desde entonces se ha desatado en Hollywood la carrera por encontrar el blockbuster de bajo presupuesto, el producto perfecto para paliar la crisis económica y

creativa. Una búsqueda cíclica que asoma cada 15 años, cuando los realizadores surgidos del indie ya han tocado la gloria y necesitan demasiada pasta para engordar sus producciones. No es casual que candidatos a la renovación vengan de la mano de otros que estuvieron ahí, como Sam Raimi o Guillermo del Toro. Solo que esta vez basta un enlace a YouTube para colarse en los despachos de la última planta.

El más reciente protagonista de esta invasión viral ha sido Patrick Jean, un realizador francés de videoclips que ha batido récords con Pixels, dos minutos en los que los personajes clásicos de arcade destruyen Nueva York. El 8 de abril lo colgó en Internet. "Y ya hemos logrado unos diez millones de visitas", dice desde Cannes, donde ha exhibido su corto en una sección off. Acaba de firmar con la productora de Adam Sandler para dirigir el remake a lo grande "rollo Ghostbusters" y en 3D. "Lo más costoso será conseguir los derechos de los videojuegos, pero tenemos a los mejores abogados de Hollywood en ello. Además, la respuesta de Atari y Nintendo es buena". Estamos hablando de un tipo que a duras penas pudo costearse los 5.000 euros para filmarlo y dos meses después habla de cifras que no alcanza a contar.

¿Qué está pasando? La respuesta parece tenerla el uruguayo Fede Álvarez, que con Ataque de pánico, subido a la Red el pasado diciembre, sedujo a Sam Raimi para que le pusiera al frente de un proyecto en el que se ha comprometido a invertir "al menos 30 millones de dólares". "Hay varios factores. Uno: con el formato HD, puesto en marcha por YouTube el año pasado, puedes exhibir tu corto a altísima calidad. Dos: sirve como muestra acabada de tu capacidad para rodar mucho más barato. Y tres: te basta un ordenador con un software normalito". Según Álvarez, "estamos hablando de un género nuevo de cortometraje, que ni siquiera es un corto, sino un extracto de un largometraje, como si filmaras una sola secuencia, sin preocuparte de un desarrollo argumental. Para Hollywood es perfecto: es la prueba de que puedes dirigir y a ellos les sirve como herramienta para recaudar para la producción".

Es el caso de The raven, del limeño Ricardo de Montreuil, fenómeno viral que en un par de meses le ha llevado a reunirse con las majors. "Funcionan porque sirven para testar de manera inmediata la respuesta de una audiencia mundial", explica. Bárbara y Andy Muschietti, argentinos afincados en Barcelona, han vivido con igual sorpresa el interés suscitado por Mamá, hoy en manos de Guillermo del Toro para desarrollarse en Universal. "Nació como ejercicio de estilo, como teaser para apoyar de modo visual la presentación de un largo. Está pasando lo mismo que ocurrió con el horror japonés: se dieron cuenta de que tenían la maqueta, algo palpable que había funcionado. Por primera vez en la historia, el realizador se les aparece con algo ya hecho. Ahora mismo es donde más atención tienen puesta. Aprovechémoslo".

<b>Los marcianitos toman Manhattan en <i>Pixels,</i> el cortometraje que Patrick Jean desarrollará en un largo en 3D. </b>
<b>Los marcianitos toman Manhattan en <i>Pixels,</i> el cortometraje que Patrick Jean desarrollará en un largo en 3D. </b>
La humanidad monitorizada por la robótica sirve de idea a Ricardo de Montreuil en 'The raven'
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Los robots toman Montevideo en 'Ataque de pánico' de Fede Álvarez
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* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de junio de 2010.

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