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"Si la historia es buena, la película le llega a la gente"

La animadora Joanna Quinn explica su proceso creativo en la Politécnica

Lo primero es la historia. A pesar de que sus dibujos tienen una fuerza expresiva impactante y de gozar del reconocimiento mundial en el género de animación por sus rotundos y peculiares trazos impregnados de los impresionistas franceses e ingleses, para Joanna Quinn (Birmingham, 1962) un buen guión es fundamental. "Definitivamente, si la historia es buena, la película le llega a la gente", asegura Quinn, que recibirá la Luna de Valencia en esta edición de Cinema Jove y que ayer ofreció una visita guiada a la exposición que le dedica la Universidad Politécnica, donde imparte un curso de animación.

Cuenta con dos nominaciones a los Oscar y ha ganado varios Bafta (los galardones británicos) y Emmys (los premios de la televisión estadounidense). Pero ella, simpática y tímida por partes iguales, siente vergüenza de sus dibujos de juventud y aún ahora apunta sus, quizá solo para ella, defectos: "No soy buena con el color, pienso como un perro, en blanco y negro", explica. Y lo dice junto a los bocetos de su película Britannia (1993), que a partir de un bulldog aborda el imperialismo británico y con la que ganó el premio Leonardo Da Vinci. Ayer, contaba divertida que se lo entregó en el palacio de Buckingham el Príncipe de Gales. "A él le dijeron que la película iba de perros".

Sin embargo, la protagonista absoluta de sus obras de ficción es Beryl, la mujer trabajadora, rechoncha y de mediana edad que afronta las situaciones más trepidantes con imaginación. Arrancó como un cómic pero tras un curso de animación, la dotó de vida. Y con un trabajo sobre ella, Girls Night Out (1986), consiguió un encargo para una televisión. "Me dijeron que podían pagarme, imagínate eso ahora", explica irónica. Y eso encaminó su futuro: "Decidí que no iba a ser una artista de cómics, sino una animadora".

Desde entonces ha compaginado sus trabajos creativos más personales, en los que impone una técnica más libre y un dibujo de trazo menos definido, con trabajos publicitarios (los gatos de Whiskas o el oso del papel higiénico Charmin). Pero siempre con animación tradicional. "El ordenador es una herramienta más".

Ayer, Quinn también reconoció entre risas que se inspira en personajes cercanos: "La próxima película me traerá problemas con un hermano de mi marido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 2010