Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:SUDÁFRICA 2010 | España-Honduras

El clan de los Palacios

Honduras es la única selección en la historia mundialista con tres hermanos

Era de noche en Birmingham cuando le llamaron de La Ceiba para decirle que habían encontrado el cadáver de su hermano Edwin. Preparó las maletas y, de madrugada, se fue a la casa de Steve Bruce, el mánager del club. Allí esperó a que alumbrara el alba. Esperó durante horas a que su mentor en Inglaterra se levantara de la cama y entonces llamó al timbre. Bruce no olvidará la imagen del chico cuando abrió la puerta. "Mi hermano ha muerto", le dijo; "me voy a Honduras".

Edwin era el menor del clan de los cinco hermanos Palacios. Milton es el mayor, Jerry el segundo, Wilson el tercero y Johnny el cuarto. Todos ellos se criaron bajo la mirada rigurosa de un padre que fue futbolista y que no dudó en usar el cinturón para castigar las pequeñas faltas, los hurtos, las picardías. Crecieron en un régimen marcial, en la barriada de Las Mercedes, a las afueras de La Ceiba, y todos se hicieron futbolistas. Todos militaron en las filas del Club Deportivo Las Mercedes y todos, a excepción de Edwin, alcanzaron la selección. De los cuatro supervivientes, Milton es el único que no estará en disposición de enfrentarse a España esta noche en Ellis Park. El caso de los Palacios es único. Nunca antes tres hermanos acudieron a jugar un Mundial.

Wenger fue el primer entrenador europeo que se fijó en Wilson, la estrella

Cuando llegó a Sudáfrica, lo primero que hizo Wilson, de 25 años, fue evocar al muerto: "Yo juego al fútbol para Edwin, que me está viendo en el cielo". En 2008 estuvo a punto de dejar el fútbol. No podía soportar el dolor de la pérdida de su hermano, secuestrado y asesinado por un pandillero celoso del chaval que cortejaba a su novia. Durante dos años, Edwin permaneció desaparecido. Cuando el hermano mayor, Milton, el patriarca de la familia, pagó el rescate de 150.000 dólares, ya era demasiado tarde. Encontraron sus restos en un lugar inhóspito de la sierra de Omoa.

Arsène Wenger fue el primer entrenador europeo que se fijó en Wilson. Le tuvo a prueba en el Arsenal unas semanas, en 2007, y no le convenció su inmadurez. Wenger sugirió a Bruce, su amigo, que le probara en un club de menor nivel, como el Birmingham. Wilson jugó allí cedido y, tras la muerte de su hermano, fichó por el Wigan y luego por el Tottenham. Superado el trauma, se ha convertido en un futbolista importante en el equipo londinense. Su despliegue físico, su generosidad y su disciplina para cumplir los cometidos más sacrificados le han situado entre los jugadores que sostienen al Tottenham y a la selección de Honduras.

"Wilson Palacios ha tenido un excelente recorrido en las Islas", dijo ayer Vicente del Bosque. "El propio Alex Ferguson ha estado tentado de llevársele al Manchester. Es un pilar de Honduras. Su tarea es aguantar en el medio campo, dar solidez al equipo. Contra Chile hizo un muy buen partido", añadió Del Bosque.

Siguiendo la tradición hondureña de asignar un sobrenombre a cada futbolista, el apodo de Wilson es Bob Esponja. Se lo pusieron los hijos de un compañero cuando jugaba en el Olimpia de Tegucigalpa porque advirtieron que tenía los dientes separados, como el personaje de los dibujos animados infantiles. Ahora Bob Esponja pasa los días en compañía de su hermano menor, Johnny, que tiene 23 años y juega de central en el Olimpia. Desde hace una semana se les ha unido Jerry, que llegó al hotel de Johanesburgo de manera inesperada.

La lesión de Julio César de León, el jugador con más talento de Honduras, forzó al seleccionador, Reinaldo Rueda, a llamar a Jerry. El delantero, de 28 años, fue máximo goleador de la Liga hondureña antes de emigrar a China. Lo hizo contra la recomendación de Rueda, que le dijo que así sería difícil que jugara el Mundial. Firmó porque le atrajo el dinero y desde hace unos meses hace goles para el Hangzhou Greentown. Había dado el Mundial por perdido cuando recibió la llamada urgente. "Se lo debo a Dios bendito", dijo cuando aterrizó en Sudáfrica para concretar una circunstancia inédita. El clan de los Palacios está en el corazón de Honduras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de junio de 2010