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Reportaje:SUDÁFRICA 2010 | España-Honduras

España aguarda al Niño

"Es potencia, velocidad y remate", dice Xabi Alonso sobre Torres - El delantero suma 37 partidos junto a Villa y afirma que esa pareja es solo "una de las variantes del equipo"

El paradigma del fútbol de Fernando Torres remite a la final de Viena y se resume con el gol que dio la Eurocopa a España. "Ni siquiera fue un pase perfecto" recuerda Xavi, que fue, claro, el que lanzó al Niño, y a España, camino de la gloria. Torres supo recoger el envío, algo corto, y con el control iniciar la carrera camino del área de Alemania. Ante su potencia, nada pudo hacer Lahm, que sucumbió como el portero, vencido ante un toque sutil. Gol, gloria y la esencia del Niño elevada a su máxima potencia. Ya lo dice Xabi Alonso, que fue su compañero en el Liverpool: "Es potencia, velocidad y remate". Torres es mucho. "Para frenarle", advierte Albiol, "dependes de que él no tenga su día y juegues el partido perfecto".

"Estoy listo. Si juego, perfecto. Si no, a arropar desde el banquillo", explica

"Hay muy pocos como él en el mundo", dijo siempre Luis Aragonés, que fue su entrenador en el Atlético antes de exprimir todo su talento en La Roja, más un abuelo que un padre y muchísimo más que un simple entrenador para ese que llaman El Niño. Madrileño de Fuenlabrada (1984), sufrió en el aprendizaje con Zapatones. "Entonces, era muy joven y no entendía muchas decisiones", dijo más tarde, agradecido, cuando ya era the spanish number 9, o sea, el delantero centro del Liverpool y referente de la selección.

Llegó justo al Mundial por una operación en una rodilla. Solo él sabe el esfuerzo que ha hecho para estar en Sudáfrica. Su sonrisa es la mejor de los baremos. "Llevo dos semanas trabajando a tope con los compañeros. Estoy listo", dijo ayer. "Para lo que haga falta", añadió; "si juego, perfecto; si no, a arropar desde el banquillo, pero la unión tiene que ser más fuerte que nunca". Sale Torres en el debate sobre qué debe hacer Del Bosque en el segundo partido. Se apunta la idea de prescindir de Busquets, que jugó un buen encuentro ante Suiza y al que ayer defendían sus compañeros por los alrededores del hotel, y se da por hecho que el seleccionador debe recuperar el dibujo con dos puntas para ganar profundidad.

"Villa y yo ya hemos jugado juntos muchas veces. Es una de las variantes que tiene este equipo. Hemos de ser fieles a nuestra manera de jugar, pero respetando el alma, que es tener el balón", avisa Torres. El delantero del Liverpool y Villa han jugado juntos 37 partidos entre oficiales y amistosos: en ellos, el primero ha marcado 14 goles mientras que el segundo ha firmado 26.

"El balón es el alma", dice El Niño. Por eso insiste en la importancia de que el equipo se mantenga fiel a su manera de jugar: "No podemos cambiar ni volvernos locos. Hemos de confiar en lo que hicimos para ser considerados favoritos. El estilo lo marcan Busquets, Alonso, Xavi, Cesc... El estilo es tener la pelota, jugarla y buscar el gol. No vamos a empezar ahora a lanzar pelotazos...". Convencido de que contra Suiza se hizo lo correcto -"tener el balón y esperar que se abrieran"-, sostiene que el plan funcionó, salvo en un detalle. "Si no marcas, no ganas, pero no vamos a cambiar nuestra idea por tener un día malo. El único fallo fue no marcar", insiste el pecoso delantero español, que hace cuatro años se fue de Alemania con tres goles en el saco.

Futbolista tremendamente vertical, capaz de alargar el campo como nadie, con Torres siempre pasan cosas. "Le puedes buscar en corto porque aguanta y juega bien de espaldas. Pero, si se activa al espacio, no hay quien le pare", explica Xavi. "Tiene una potencia impresionante y es un incordio para los defensas porque se mueve mucho. Es complicado seguirle a todas", interviene Cesc, que agrega, rendido: "Cuando se lanza, es imparable. Es como un caballo". "Torres, vente al United", se leía en una pancarta colgada de una grada del estadio de Durban el pasado miércoles. "No lo olvides, tú eres rojo, tú eres el número 9", decía otra. Rugió la grada cuando le vio asomar. No fueron tan solo los aficionados españoles, apenas 3.000, los que celebraron verle; fue el mundo el que le dio la bienvenida. El Mundial quiere ver a The Kid; España aguarda al Niño.

Enganchados a 'Hijos de la anarquía'

Vicente del Bosque citó a los internacionales españoles el pasado 24 de mayo. Llegados a estas alturas y siendo los últimos en comenzar la competición, es comprensible que quien más, quien menos, haya sucumbido al aburrimiento. Son muchas horas las que los jugadores llevan concentrados y, aunque los entrenamientos y las charlas les comen unas cuantas horas al día, hay jornadas que se hacen muy largas.

Como es costumbre, la federación buscó un centro de concentración en el que poder instalar una buena zona de ocio. Aunque prima ver partidos, en el área de descanso hay terminales de PlayStation -gana Navas-, mesas de ping-pong -difícil batir a Busquets-, sala de cartas -Reina manda al póquer; Casillas, a la pocha-, hay rato para leer -triunfa Los secretos de La Roja, un libro que evoca la Eurocopa de Austria- y, sobre todo, hay mucho ordenador y mucha serie. Este año, con permiso de la última temporada de Perdidos, ha cuajado Hijos de la anarquía, escrita por Kurt Sutter y protagonizada por Charlie Hunnam. Hijos de la anarquía, que en España emite Cuatro, explica la historia de una banda de moteros y ha sido considerada algo así como la versión californiana y sobre ruedas de Los Soprano. La trajeron Silva y Valdés y cobra adeptos por momentos. Será porque, en el fondo, es un elogio a la lealtad dentro del grupo.

A todo esto, sigue la porra que, otra vez, organiza Puyol. Va primero Toni Grande, la mano derecha de Del Bosque. Por algo será.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de junio de 2010

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