Defensa busca rentabilidad a sus terrenos

El ministerio negocia cesiones de suelo en desuso con varios ayuntamientos de Cádiz - La crisis ha jugado a favor de las reclamaciones de los municipios

En la sierra del Retín se suelen librar batallas ficticias. El acuartelamiento que la Armada española tiene en esta zona junto al litoral gaditano es continua sede de ejercicios militares. Maniobras en más de 5.000 hectáreas de superficie donde se desarrollan guerras de mentira. Pero el Ayuntamiento de Barbate (Cádiz) siente que esta vez ha ganado realmente. El Ministerio de Defensa acaba de aceptar, tras años de reclamaciones, ceder una pequeña parte de estos suelos para que se pueda construir una piscifactoría y una carretera. En otros ayuntamientos cercanos también negocia, no sin dificultades, similares medidas.

Los intentos para que Defensa acceda a entregar parte de su patrimonio no son nuevos. Arrastran desde hace lustros en municipios con grandes instalaciones militares como Barbate o San Fernando, donde más de dos tercios de su término municipal está afectado por servidumbres militares y medioambientales. Pero es ahora cuando el ministerio ha empezado a dar pasos. Pequeños, pero significativos.

Una diputada destaca la necesidad de convencer a los mandos militares

En el caso de Barbate, Defensa ha aceptado entregar al Ayuntamiento y a una empresa privada 20 hectáreas de terreno para construir un criadero de rodaballos y lenguados, que, si todo sale bien, explotará una empresa holandesa. El ministerio también ha admitido negociar la construcción de una carretera que atravesará la sierra y que servirá de nuevo acceso a la localidad desde la N-340. "Es solo una pequeña esquina del recinto. No afectará a los usos militares pero supone un gran paso para una reclamación histórica", defiende la diputada del PSOE, Mamen Sánchez. Según relata, el "empeño" de los parlamentarios gaditanos y la colaboración del vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, han sido fundamentales.

Defensa no cede estos suelos gratis. Un convenio establecerá qué compensaciones recibirá el ministerio a cambio de estas 20 hectáreas. Según varias fuentes, todo apunta a que la empresa pagará por la concesión administrativa que se le otorgará durante un período de varios años. Además, cuando se construya la nueva vía de acceso, la Armada podrá tener ventajas para usar en sus maniobras la carretera entre Zahara y Barbate, actualmente saturada de tráfico.

Mamen Sánchez reconoce que cualquier negociación sobre suelos o instalaciones militares no es fácil. "Puede existir voluntad política, pero los mandos militares pueden negarse". Es lo que dice haberse encontrado a lo largo de sus muchos años de diputada especializada en materia de Defensa. "Hay que convencerles de que, pequeñas cesiones como esta, no significarán una pérdida más importante de instalaciones militares como temen", señala.

Los pequeños gestos han continuado esta semana con la firma del convenio por el que Defensa cede a la Fundación Migres 62.000 hectáreas de suelos en Punta Camorro (Tarifa) para construir un centro de avistamiento de aves.

El ministerio, acuciado también por la crisis económica, busca conseguir las mayores plusvalías por las instalaciones y suelos que no utiliza. El siguiente reto en Cádiz es llegar a acuerdos en San Fernando. Pero ha resultado ser, hasta ahora, todavía más complicado. Desde hace más de una década, el municipio espera poder utilizar terrenos militares en Camposoto, la antigua fábrica de San Carlos o los polvorines de Fadricas.

"Llevamos años esperando y no hemos conseguido que Defensa nos atienda", se queja el alcalde, el andalucista Manuel María de Bernardo. Las dos administraciones no se ponen de acuerdo en la forma de desarrollar estos suelos pero coinciden en que las instalaciones en desuso han de ser recuperadas para la ciudad. En su caso, y a diferencia de Barbate, la Armada ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de San Fernando. Esa es la causa de que el progresivo abandono de algunas instalaciones haya afectado a la economía del municipio, algo que ahora se intenta compensar con nuevos usos de esos suelos.

Gresca en San Fernando

"Barbate es un ejemplo. San Fernando no quiere colaborar". Estas declaraciones esta semana de la directora general de Infraestructura de Defensa, Mónica Melle, han encendido la polémica. Melle denunciaba así las trabas que el Ayuntamiento isleño está poniendo al desarrollo de los polvorines de Fadricas, que lleva bloqueado más de cinco años. Son terrenos en desuso que el Consistorio quiere convertir en un centro de esparcimiento turístico, deportivo y residencial. Defensa y la Junta apuestan por la construcción de más viviendas. Y ahí ha surgido el conflicto. Esta operación ha terminado atascando otra igualmente importante: el desarrollo de la antigua fábrica de San Carlos. El ministerio le ha explicado al Ayuntamiento que no habrá desarrollo de San Carlos hasta que no se avance en Fadricas. "Es un chantaje", ha protestado el alcalde, Manuel María de Bernardo (PA).

Las administraciones socialistas han lamentado que la cerrazón del Ayuntamiento y los incumplimientos continuos a las directrices que ha marcado Defensa para el desarrollo de estos planes están frenando inversiones y equipamientos necesarios para la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de junio de 2010.

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