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Reportaje:SUDÁFRICA 2010 | INGLATERRA - ARGELIA

Porterías sin porteros

El inglés Green acapara críticas y burlas mientras Chaouchi, de Argelia, pasa inadvertido

Tres nombres bajo sospecha -Robert Green, David James y Joe Hart- se entrenaban ayer con aparente normalidad en el campo de Green Point, escrutados por el porte desafiante del seleccionador, Fabio Capello, que debe elegir quién ocupa hoy la portería de Inglaterra frente a Argelia. Más ágil Green, pero menos corpulento que sus colegas, Capello dejó en el aire la continuidad del portero del West Ham tras su error ante Estados Unidos. "Lo tengo decidido, pero no lo sabrán hasta el día del partido", dijo anoche Capello en un inglés macarrónico, sufriendo en cada palabra en busca de frases inteligibles.

Fuera de su país, nadie repara en Faouzi Chaouchi, portero de Argelia, de 25 años. A pesar de que, en sus dos últimos partidos oficiales, también ha hecho algunos méritos para llamar la atención. En el más cercano, puso las palmas de las manos y se le escapó el suave tiro de Koren, propiciando la victoria de Eslovenia. Mucho peor fue la cita anterior, en la semifinal de la Copa de África ante Egipto, cuando agredió al árbitro después de que le señalara un penalti en contra. Chaouchi se pierde probablemente la cita de hoy por una lesión en una rodilla, pero, juegue o no, pasa inadvertido. Todos los focos se dirigen hacia Green, de 30 años, objeto de burla universal tras tragarse el disparo de Dempsey. Es la abismal diferencia entre las potencias del primer mundo, tan expuestas a todo, y la invisibilidad del resto.

Capello se ha tomado su tiempo. Apartar a Green significaría un golpe mortal para él y un mensaje difícil de digerir por el grupo: el error se paga con el destierro. "Cometió un solo error, muy importante, pero salvó otro en una gran parada a Altidore en la segunda parte", remarcó Capello en su intento de recuperarlo anímicamente, al tiempo que descarta sustituirlo por James, enfadado con el técnico italiano por su reclusión al banquillo. La misma noche de la cantada de Green, James, de 40 años, se postuló ante los reporteros como el relevo. Departió con ellos mientras Green, hundido, buscaba el cobijo de sus íntimos.

¿No hay nadie mejor que los tres elegidos por Capello? Seguramente no. Salvo Gordon Banks, formidable en las Copas del Mundo del 66 y el 70, Inglaterra nunca tuvo una sólida tradición de porteros. En estos 40 años, solo Peter Shilton, en su intensa rivalidad con Ray Clemence, mantuvo un liderazgo que se prolongó hasta Italia 90, donde jugó con 40 años. David Seaman fue el preferido de los noventa, aunque su carrera estuvo más marcada por sus defectos que por sus virtudes.

Acorralado por las preguntas de los reporteros sobre la portería, Capello se unió al coro de quienes reniegan del balón Jabulani. "Es el peor que he visto en mi vida", sentenció. "Solo es bueno para los pases cortos. En los largos, la trayectoria es imprevisible. Y el control, muy difícil".

Los grandes popes del fútbol se tiran los trastos a la cabeza y esta vez le tocó a Capello recibir las críticas de Franz Beckenbauer. "Inglaterra ha vuelto a los viejos tiempos de la patada a seguir", proclamó El Kaiser. Fabio Capello, ofendido, replicó: "No jugamos al balonazo sino con muchos pases y posesión. No entiendo lo que dice Beckenbauer. Fue fácil para Alemania frente a Australia, que jugaba al fuera de juego".

Capello recupera a su piedra angular, Gareth Barry, el eje para un centro del campo que libera así a Gerrard y a Lampard. Por delante, la pobre actuación del musculoso Heskey ante Estados Unidos abre las puertas a un delantero muy diferente, el rapidísimo Defoe, 11 goles en 40 partidos.En la zaga, Carragher ocupa el puesto de central del lesionado King.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de junio de 2010