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Reportaje:TENIS | Roland Garros

Imparable en su elemento

Nadal ha ganado el 93% de sus partidos en arcilla: 203 victorias y solo 16 derrotas

Cuando Rafael Nadal levanta el trofeo de campeón de Roland Garros, su quinto triunfo en París, su séptimo título grande, ya ni siquiera Bjorn Borg, el hombre de hielo, tiene un porcentaje mejor de victorias sobre arcilla (84,7% el sueco y casi el 93% el español); ya nadie ha llegado tan rápido a las 200 victorias sobre ella, y ya nadie tiene unas estadísticas tan aplastantes en esa superficie: 203 partidos ganados y 16 perdidos. Estas son las victorias que asientan su leyenda.

- Nace una estrella. Sopot 2004. "Un físico prodigioso". La lluvia obligó a jugar los cuartos y las semifinales del torneo el mismo día. Allí, antes de ganar su primer título ante el argentino Acasuso, Nadal se cruzó con Félix Mantilla, que recuerda: "Ya tenía un físico prodigioso. A mitad de partido, yo estaba doblado. Acabé fundido. Recuerdo que vi una ambición, una ilusión y unas ganas de vencer que aún mantiene hoy, lo que es muy difícil. Jugaba con mucho margen, como si tuviera una marcha más... Nadie puede mantener su intensidad".

"Mantiene la ambición, la ilusión, las ganas de vencer, lo que es muy difícil", resalta Mantilla

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- Un titán. Roma 2005. "Batallamos". "Rafa había crecido mucho en su juego y su físico", dice el argentino Guillermo Coria, derrotado en la final tras un partido que duró 360 minutos. "Había mejorado mucho sus golpes, sobre todo el revés... Lamentablemente, me tocó en su mejor momento", prosigue quien escribió un correo electrónico al equipo del campeón para pedirle que se entrenara con su hermano como sparring: "Jugamos durante más de cinco horas un tenis de alto nivel. Batallamos".

- El primer 'grande'. Roland Garros 2005. "Correr como un loco". "Aquel año", recuerda Nadal sobre su primera victoria en el Grand Slam, "jugué muy bien toda la gira de tierra, pero probablemente no aquí, en París. Jugué bien algunos partidos, pero otros no tan bien. Creo que he mejorado. Sirvo mejor, tengo un mejor revés, una derecha un poquito mejor. La posición en la pista, además, es muchísimo mejor que en 2005. Probablemente no esté corriendo tanto como entonces. Es una gran mejora. Puedo ganar muchos partidos sin correr como un loco durante todo el tiempo".

- El mejor Federer. Montecarlo 2006. "Fuimos agresivos". "Lo mejor que hemos jugado sobre tierra", dice Roger Federer, "fue una final a cuatro sets en Montecarlo y la que perdí en cinco en Roma. Fueron realmente buenos partidos. Tuve oportunidades. Él jugó bien. El nivel de tenis fue bueno por los dos lados. Estuvimos agresivos. Y hay otros, pero me ha hecho usted elegir. No es que los demás fueran... ejem... Simplemente, por dejarlo claro".

- El mágico 2008. Final de Roland Garros. "Increíble". "Allí jugó muy mal Federer porque, si juega bien, no tiene que haber esa diferencia", opina Toni Nadal sobre la victoria por 6-1, 6-3 y 6-0 de su sobrino y pupilo; "Rafael había ganado por 6-1, 6-1 y 6-1 a Almagro en los cuartos. Le metió a Verdasco un 6-1, 6-0 y 6-2 en los octavos. Después, iba 6-4, 6-2 y 3-0 con doble break en las semifinales contra Djokovic, en las que jugó de forma increíble hasta que se despistó... Se combinó que él estaba en un momento muy bueno y que Federer no jugó nada bien".

- Una semifinal épica. Madrid 2009. "Para el recuerdo". "Jugamos una gran semifinal en Hamburgo 2008, pero la de Madrid fue mejor", dice Novak Djokovic; "tuve tres puntos de partido. Tras ese encuentro, los dos perdimos el ritmo físico, emocional, mental... Nos quedamos exhaustos, sin gasolina. No hicimos grandes resultados luego, pero fue un partido para el recuerdo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de junio de 2010