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Sin honores militares, pero con devoción castrense

Polémica en el Corpus de Toledo por el papel del Ejército

Desde 1984, las imágenes religiosas no reciben honores militares. El reglamento vigente hasta el día 21 de mayo solo preveía que, en caso de formar parte de "piquetes o escoltas" en "celebraciones de carácter religioso con tradicional participación castrense", los militares adoptarían "la posición de firmes". La norma admitía una excepción: la rendición de honores al "Santísimo Sacramento", lo que suponía que los militares presentarían armas e interpretarían el himno nacional ante la custodia con la hostia consagrada.

La supresión de este anacronismo -que daba a un símbolo religioso el tratamiento propio de una autoridad militar- era conocida desde hace meses y pasó desapercibida cuando se aprobó, eclipsada por el recorte del sueldo de los funcionarios o la congelación de las pensiones.

Las Fuerzas Armadas estrenan el derecho a la libertad religiosa

Sin embargo, su aplicación a la tradicional procesión del Corpus Christi ha encendido la polémica en Toledo, hasta el punto de que el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda (PSOE), se ha visto obligado a intervenir. Tras hablar con la ministra, Carme Chacón, Barreda aseguró ayer que esta se había comprometido a que "los cadetes vayan con su uniforme de gala, con el sable correspondiente, y que presenten armas al Santísimo. Me ha alegrado mucho escuchar estas palabras de la ministra de Defensa", insistió. "No está en su ánimo que haya ninguna polémica y como prueba de buena voluntad me ha dicho que dará órdenes para que así sea", precisó Barreda, según Efe.

Lógicamente, la ministra no puede ordenar nada que sea contrario a un decreto aprobado por el Gobierno. Lo que harán hoy los cadetes de la Academia de Infantería de Toledo es acudir a la procesión con sus uniformes de gala y saludar como tradicionalmente lo hacen: con su sable. Pero no interpretar el himno nacional -lo que hará la banda municipal- ni presentar armas; es decir, nada de lo reglado como honores militares.

La mayor novedad, con todo, es que quienes acudan lo harán voluntariamente, pues el nuevo reglamento garantiza el derecho a la libertad religiosa. Quizá su participación se antoje menos marcial, pero será seguro más devota, lo que debería satisfacer al arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, quien ayer declaró que "el Corpus no es el himno nacional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de junio de 2010